En una épica batalla a cinco sets, el tenista canadiense Milos Raonic venció por 6-3, 6-7 (3/7), 4-6, 7-5 y 6-3 al suizo Roger Federer, con lo cual se metió a la final de Wimbledon, donde hará historia para su país sin importar el resultado.

Tal como ocurrió en las semifinales de 2014, la Cancha Central del All England Club recibió a este par de Top 10; sin embargo, esta vez el norteamericano demostró madurez y derrotó al siete veces campeón del lamado “Wimby”.

Raonic, quien por primera vez disputará la definición de un Major, sabía que el historial (2-9 antes de este triunfo) contra “Su Majestad” no le favorecía, pero se aferró al recuerdo de su más reciente choque para salir avante al cabo de tres horas y 25 minutos.

En el segundo episodio, el ex número uno del mundo dispuso de cuatro puntos para set en la devolución del 5-4; no obstante, esperó hasta el desempate para nivelar los cartones.

El rendimiento del norteamericano al servicio se fue en picada y por ahí aprovechó Federer para fabricar un par de pelotas de rotura, canjeó una y se colocó a un episodio más de irrumpir por undécima vez en el partido por el trofeo.

Después de tres llamadas de advertencia en el cuarto parcial, Raonic resucitó y se llevó de forma dramática el cuarto set, dejando para la memoria una increíble volea en la red, y a partir de esa jugada, todo fue acierto de su lado sobre la red.

Cuando despuntaba el quinto y definitivo capítulo, el oriundo de Basilea se cayó e incluso necesitó de asistencia médica por segunda ocasión en el duelo, primero solicitó masaje en el muslo derecho y, tras “besar” el césped, la ayuda fue en la rodilla izquierda.

La caída no sólo le dejó dolor, sino que le abrió la puerta a su contrincante para conseguir un quiebre tempranero; el resto fue un guión bastante similar al set de apertura, con Raonic estable al saque y de forma mental, por lo cual selló su histórico triunfo sin sobresalto alguno.

 

Agencias