II GILBERTO SILVA

EL MUNDO DE TEHUACÁN


El amor hacia un hijo es único, sin embargo, el adoptar a un pequeño es una muestra de amor puro y no distingue ni se ve afectado por la situación biológica; la familia Aquino Rivera tiene tres hijos, sin embargo, deseaban tener una pequeña pero por cuestiones médicas esto ya no fue posible, sin embargo, a su vida llegó la pequeña Lesly Romero Aquino.

Esta pequeña es hija de la hermana de Francisco Aquino Durán, de oficio comerciante, sin embargo, por cuestiones económicas, tuvo que hacerse cargo de ella desde los cinco meses; el verla constantemente en casa, verla crecer y el amor que la niña le manifestaba, fue suficiente para crear un vínculo inquebrantable entre ellos.

El amor que surgió hacia la pequeña fue inmediato y su esposa Cristina Rivera Montalvo estuvo de acuerdo en adoptarla, pues la menor complementó la felicidad que ya tenían.

Lesly tiene una enfermedad que le provoca episodios de epilepsia, pero esto no fue obstáculo para entregarle su amor, aunque el más pequeño de sus hijos se pone celoso de compartir el cariño de sus padres, el diálogo es el factor principal para que la acepte como su hermana y formen una familia feliz.

Cristina asegura que no hay distinción respecto al amor que le tienen, pues la adopción es un acto de bondad y la expresión máxima de amor, pues a pesar de la enfermedad han aprendido a vencer los obstáculos y a tener la fortaleza para enfrentar los retos de la vida.

Por su parte, Francisco afirma que ahora su felicidad está completa, pues tener una hija es algo que le brinda satisfacción, el poder entregarle su amor a la pequeña le ha dado una lección de vida importante y la consideran una bendición que la vida les dio.

Javier, Jesús y Brayan son sus tres hijos, quienes también procuran y aman a su hermana, con quien pasan momentos de alegría, jugando y haciendo travesuras, conviven en familia, se van de vacaciones; aseguran que la familia no sería lo mismo sin ella, pues desde bebé ha estado en familia.