Más allá de los chiles en nogada y el mole, el estado de Puebla guarda secretos culinarios que adquieren forma de tlayoyos de Cuetzalan, chalupas, sopa de médula o manchamantel, además de las famosas cemitas y los exquisitos molotes.

En diversos restaurantes de cocina mexicana se pueden disfrutar estas delicias, con el toque especial de Puebla de los Ángeles, que es reconocido a nivel internacional por su variedad e historia.

“Las chalupas son muy tradicionales y sencillas, las preparan en cada feria que hay y la ciudad de Puebla tienen casi 300 iglesias con sus fiestas”, destaca Clara Alducín, quien desde hace 17 años trabaja en la Fonda, fundada en el año de 1965, en Puebla.

Por su parte, los tlayoyos rellenos con una pasta de chícharo seco o alverjón se añaden a la lista de antojitos poblanos y son originarios de Cuetzalan, poblado ubicado al norte de la capital, de donde se hacen alrededor de cuatro horas.

“Los tlayoyos son muy tradicionales en ese lugar (Cuetzalan), la pasta con la que los rellenan la preparan con hoja de aguacate y chile”, explica Alducín, que presenta el menú que permanecerá hasta el 18 de noviembre y comparte la receta de dos entradas.

La cemita poblana es otro platillo típico del estado de Puebla, barata y de fácil preparación, se puede encontrar en varios puntos de la ciudad.

La historia de este platillo procede de dos variedades de pan, que durante la época colonial eran tributo a la corona española por la Ciudad de Puebla: bizcochos de sal parecidos al pambazo francés que se difundió en la intervención militar francesa contra México entre los años 1863-1867.

Las cemitas poblanas ofrecen variedad en su contenido principal. Una vez abierto este pan se le añaden , queso blanco o quesillo, rebanadas de jitomate, cebolla, chiles chipotles o rajas y según se desee la especialidad; puede ser milanesa, jamón, carne enchilada, carnitas, etcétera. Al final se corona con hojas de pápalo fresco.

Otro antojito típico de Puebla cuya historia puede tener como referencia la mezcla de la cocina hispana, criolla y mestiza, son los molotes ya que para su elaboración se utiliza tanto la masa de maíz con una mezcla de harina de trigo con un relleno de diversos ingredientes de origen tanto prehispánico como español como el queso, la papa y hasta la flor de calabaza; además de que fue durante la época colonial que se introdujo a la Nueva España la técnica de freír, que hace la diferencia entre molote y quesadilla.

Además de abrir apetito con los antojitos, las opciones del festival incluyen pipián verde o rojo, mixiote, tinga poblana y postres como el “bien me sabes” (pan envinado) o tortita de Santa Clara, dulce tradicional hecho con una pasta de pepita.

(Reforma)


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