Orizaba, Ver. La Policía Científica, periciales, y el servicio federal, están colapsados por los muchos hallazgos de restos humanos en fosas clandestinas y comunes. De estas últimas, en los municipios de Veracruz, no hay banco de datos real, y en cambio hay un mal proceso de los cadáveres no identificados. Y por si esto fuera poco, los colectivos de familiares de desaparecidos en los estados, están siendo infiltrados por las fiscalías, obligando a cerrar filas y guardar casi secretamente lo que se hace y hará.

Ana Lilia Jiménez Sandoval quien busca desde hace cuatro años a su hijo Yael Zuriel Monterrosas Jiménez, desaparecido el 1 de septiembre en Orizaba, estuvo presente en la misa, y recordó que el de su hijo fue uno de los primeros casos conocidos en el Pueblo Mágico en el año 2012. Junto con el de Fernanda Rubí Salcedo Jiménez ocurrido el 7 de septiembre cuando fue sacada del antro ‘Bull Dog’, -su mamá es Araceli Salcedo Jiménez-; y el de Yoshua Aldair Mendoza Castillo, registrado el 8 de septiembre, y quien fue visto por última vez en la Alameda de Orizaba.

De la infiltración en las filas de los colectivos en Veracruz, Sinaloa, Estado de México, y otros, en que la Fiscalía infiltra a personas a ajenas, dijo que esto sucede porque se mueven intereses ajenos al dolor. Ante ello, “cerramos filas y la información la guardamos celosamente dos o tres personas que vamos a operar y el resto de compañeros se les cita en determinado lugar, no se les dice a dónde vamos, y de ahí vamos a lo que tenemos que hacer”.

Los han obligado a tomar esas medidas para la seguridad de los mismos familiares y para todo el grupo. Así se aventuraron el 9 de agosto a la apertura de una fosa, “con toda la desobediencia civil y sabiendo los riesgos que implicaba. Pero solo así vamos a encontrar a los nuestros y regresar la paz a la familia”.

En cuanto al mal proceso de los cadáveres no identificados que se van a fosas comunes es una práctica común del gobierno del estado de Veracruz, obviamente no tiene los implementos necesarios para procesarlos, desde sacar la muestra de su ADN, incluso de cómo los deberían de enterrar, reveló.

Y es que con la búsqueda que han implementado los colectivos de familiares de desaparecidos del estado de Veracruz se han dado cuenta de esa “gravísima situación”. Incluso comentó que apenas este viernes uno de sus compañeros de colectivos en búsqueda, Pedro Mavín Martínez de Xalapa, llevó a cabo el tercer proceso de exhumación de un cadáver, el de su hija.

A casi tres o cuatro años de su desaparición, hace unos meses la habrían encontraron en una fosa común acompañada de otros dos restos de varones, y cuando van a exhumar los cadáveres, resulta que ella no está ahí. Volvió a desaparecer por parte del estado ahora. Se vuelve a hacer una segunda exhumación y se dice que ahora si en un lote, hacen la exhumación y no hay nada. “Ayer (viernes) se hizo una tercera exhumación del cuerpo de su hija, Gema, y de cinco cadáveres que supuestamente deben estar, solo hay uno”.

De modo que esto les revela que no hay un proceso en los panteones municipales, es información que no llega a los servicios periciales del estado. Las estadísticas están perdidas o no las hay.

“En mi caso particular, con mi hijo Yael, la Fiscal que lleva mi caso, lo que hizo es pedir desde abajo, desde cada municipio que le envíe el número de cuerpos que haya en fosas clandestinas para que empiece a hacer ese banco de datos y actualizarle a servicios periciales”, explicó Ana Lilia.

Pero además, en el camino, han visto como Servicios periciales se asombra de esos números que no concuerdan con sus estadísticas. Eso, considera, es totalmente negligencia. Y ni hablar de las personas indigentes que mueren en situación de calle, y cuyos cuerpos son tratados como objetos desechables sin el mínimo registro.

Para el caso de la fosa que el Colectivo de Familiares de Desaparecidos Orizaba-Córdoba trabajó, tardó mucho para que llegara Policía Científica y empezara el proceso. El alegato es “que ya los colapsamos, al servicio federal ya lo colapsamos”.

Ante ello, apenas están empezando a hacer los trabajos en esas fosas.

Y es claro que para tener un resultado y hacer las confrontas, con los perfiles de las familias de Veracruz, va a tardar algunos meses. Sobre todo cuando se sabe que desafortunadamente en las fosas de Córdoba y Orizaba, hay la práctica de quemar los cuerpos, y va a ser muy difícil la identificación, aun así, “no perdemos la fe que aunque sea un pequeño fragmento pueda regresar a casa, y darle la paz a esa familia”.

En la fosa del municipio de Ixtaczoquitlán, apenas iniciaron las labores, pero dejaron “de destapar” porque ya no hay personal, además se debe hacer todo el proceso de extraer el ADN, hacer los estudios pertinentes y subirlo al banco de datos para las confrontas.

El banco de datos más real que se tiene es el de Policía Científica, y de la Universidad de Morelos que ha sacado muestras de manera gratuita, porque en Veracruz no se cuenta bien con ello, de hecho, “tienen muchos datos perdidos que obviamente han arrancado de sus hojas de libros”.

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