José Juan ha dedicado la mayor parte de su vida a salvar a otras personas, pero un día le tocó estar del otro lado, fue víctima de un accidente del que aún no se recupera del todo, sin embargo, este episodio sólo lo ha impulsado a seguir, como pueda, auxiliando.

Todos los días despertamos con la idea de hacer lo que tenemos pendiente, principalmente acudir a trabajar, pero a veces no imaginamos las pruebas que la vida nos pone en un segundo y más cuando ese trabajo es salvar a otros seres pero, ¿qué hay cuando se es rescatista y llega el momento de ser rescatado?, "ese día queda marcado en tu mente con los destellos de la luz de la ambulancia y en el cuerpo las cicatrices de las operaciones".

Esa es la descripción de José Juan Jácome, quien ha sido rescatista desde hace 22 años, y a quien una ocasión le tocó estar del otro lado, al quedar atrapado en un accidente vial. "Hace 3 años fui comisionado a un curso de Capufe, cuando iba de regreso, el chofer del autobús donde viajaba al parecer se durmió y chocamos por alcance contra un tráiler. A pesar de que traía el cinturón puesto, tuve doble fractura de fémur, que me ha orillado a una secuencia de operaciones, ahora tengo placas y tornillos, pero no me doy por vencido", cuenta el socorrista.

Sin embargo, este mal episodio solo significó un reto más a vencer para José Juan. Actualmente sigue siendo un apoyo en rescates como como paramédico de Caminos y Puentes Federales (Capufe), aunque desde su accidente lo hace de una manera diferente. Por ejemplo, ahora se encuentra en el área administrativa y desde ahí, atiende y orienta a sus compañeros.

José Juan está capacitado para dar cursos de actualización de rescate a sus colegas o en su defecto, dependiendo la emergencia, a salir a campo desde donde orienta a los rescatistas sobre cómo actuar y brindar el auxilio de la mejor manera.

La pasión

José Juan quedó limitado físicamente, pero eso no lo desmotiva al contrario, le da fuerzas para capacitar y compartir los conocimientos a sus compañeros que día a día arriesgan su integridad por salvar a otras personas. Él les comparte su experiencia, les relata cómo logró salir avante de ese fatal accidente que lo mantuvo convaleciente por varios meses.

El objetivo, asegura, es contagiarlos de motivación para querer siempre dar lo mejor a la hora de atender una emergencia, porque para él ser paramédico es un estilo de vida, no es solamente trabajar.

Es especialista en operación y manejo de una de las 41 unidades de rescate que tiene Capufe a su servicio, pues antes de sufrir el accidente, tomó varios cursos en la Ciudad de México y en el extranjero y ese aprendizaje ahora lo canaliza en capacitación para brindarlo a sus colegas y amigos.

La combinación

Uno de los compañeros capacitados es Edgar Gómez Reyes, quien junto con José Juan, son parte de los 816 socorristas que tiene la dependencia en la zona centro, con base en Ciudad Mendoza.

Edgar inició como socorrista en 1993, inicialmente era paramédico de la Cruz Roja en Córdoba, que es su "alma mater", como la de la mayoría de rescatistas de la región.

A sus 41 años, tiene una ingeniería en sistemas computacionales, además de una maestría en tecnologías de la información.

Edgar combina su trabajo con la ayuda pre hospitalaria y dice que los técnicos en urgencias médicas son multifuncionales, es decir tienen la capacidad de rotarse en las áreas de conducción y atención. Explica que su día laboral inicia desde a las 8 de la mañana, cuando llega a sus orifinas y lo primero que hace es checar el equipo, las condiciones en las que se encuentran las ambulancias, las cuales cuando menos tienen que estar en un 75 por ciento de capacidad, pues no sabe cuándo habrá algún incidente ni mucho menos el tipo de percance que se atenderá.

Los rescatistas cuentan tan sólo con 10 minutos para llegar al accidente, atender y trasladar, este tiempo es el que hace la diferencia entre salvar vidas o rescatar personas fallecidas, assegura.

"El 70 por ciento de los paramédicos cuentan con una carrera profesional de cualquier tiepo como abogados, médicos, contadores y licenciados en Protección Civil, justo eso es lo que hace grande a Capufe, siempre nos preparamos en todos los sentidos, siempre preparados para lo peor por eso hacemos simulaciones ante cualquier tragedia, debemos estar bien coordinados, de eso se encarga José Juan, quien siempre nos instruye", platica Edgar. Para cualquier contingencia, la dependencia cuenta con 85 ambulancias en la autopista México-Puebla-Veracruz, que para Capufe está considerado como una de las carreteras más importantes de la república. En ella se registran aproximadamente 40 accidentes al mes, que van desde choques por alcance, volcaduras, prensados y en ocasiones pérdidas humanas.

Para percances considerados graves, Capufe cuenta con una ambulancia de respuesta rápida que tiene un equipo hidráulico, equipo de inmovilización y pre hospitalario, que es la base para salvar vidas, sin embargo, cuando hay choques masivos y víctimas delicadas se cuenta con el camión de rescate, una unidad con equipos hidráulicos que ayudan a rescatar a los lesionados.

Las emergencias

Para este tipo de emergencia José Juan explica que la unidad especializada de rescate abarca varias áreas dependiendo la emergencia que se atenderá, va desde rescate vehicular que sirve para rescatar a victimas prensadas, utilizando el equipo hidráulico hasta una bomba para contener un pequeño incendio, combinado con el equipo de respiración autónoma.

Más allá de contar con la tecnología y el equipo necesario, Capufe tiene personal comprometido a salvar vidas. Gente como José Juan, que ha sido rescatista y víctima, ha adquirido la sensibilidad para poder trasmitirla a sus colegas, quienes en cualquier momento estarán auxiliando a los viajeros de la región.

“Siempre nos preparamos en todos los sentidos, siempre preparados para lo peor, por eso hacemos simulaciones de tragedias constantemente'. Edgar, rescatista

El equipo

85

II Ambulancias tiene Capufe en la zona de la carretera de Puebla-Orizaba-Córdoba.

40

II Accidentes al mes tiene registrados Capufe en la zona aproximadamente.

Erik Cruz/El Mundo de Córdoba