Washington.- Un equipo internacional de astrónomos detectó la presencia en el espacio de moléculas orgánicas que huelen a almendra, conocidas como benzonitrilo, según un estudio divulgado hoy por la revista especializada Science.

"Este hallazgo marca la primera vez que una molécula aromática específica ha sido identificada en el espacio usando la espectroscopia de radio", aseguró el investigador principal, Brett McGuire, en una rueda de prensa en el marco del 231 encuentro de la Sociedad Astronómica Estadounidense (AAS).

McGuire, del Observatorio Nacional de Radioastronomía en Charlottesville (Virginia, EE.UU.), explicó que a pesar de que las moléculas orgánicas aromáticas son abundantes en el Universo, nunca se había identificado con precisión ningún tipo hasta ahora.

El benzonitrilo, también llamado cianobenceno, es un compuesto orgánico que huele a almendra que ha sido reconocido gracias a un avanzado método para detectar emisiones débiles de radio en el espacio.

En concreto, McGuire y sus colegas usaron el Telescopio Green Bank, el radiotelescopio dirigible más grande del mundo, para detectar este tipo de molécula en una nube molecular fría de la región de Tauro, a unos 430 años luz.

Para confirmar su identificación, llevaron a cabo experimentos exhaustivos para medir con precisión las diferentes transiciones rotacionales de la molécula y las compararon con observaciones específicas de benzonitrilo.

"Estudiar la composición de moléculas orgánicas en el espacio es clave para entender la complejidad molecular en discos protoplanetarios que rodean a las estrellas jóvenes, entre otras aplicaciones", consideró el científico.

Este descubrimiento fue posible gracias a la colaboración del equipo de McGuire con investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Academia de Ciencia de Moscú (Rusia).

El anuncio se produjo durante la 231 edición del encuentro de la Sociedad Astronómica Estadounidense, que reúne a más de 3.000 personas desde el 8 hasta el 12 de enero en Washington, para divulgar los últimos descubrimientos astronómicos logrados por investigadores y universidades estadounidenses.

EFE