México.- El cardenal Norberto Rivera Carrera ordenó a siete diáconos permanentes de la congregación de los Legionarios de Cristo, quienes en diciembre próximo serán ordenados sacerdotes en El Vaticano.

En el Templo Expiatorio a Cristo Rey, mejor conocida como la antigua Basílica de Guadalupe, durante su homilía, el arzobispo de México pidió a los nuevos diáconos que al ejercer su ministerio, no proclamen sus propias ideas sino el evangelio.

“Ustedes en todo momento tendrán oportunidad de anunciar la palabra de Dios, pero al anunciar el Evangelio no proclamen sus propias ideas, sus propios criterios, por brillantes que sean; tienen que ser servidores y no dueños ni manipuladores de la palabra”, subrayó.

Aconsejó no caer en la tentación de proclamar alguna idea que escucharon y les pareció mejor para la salvación de las personas, pues “nuestra palabra no salva a nadie, solo la palabra de Dios transforma el corazón del hombre y hace fecundas todas las cosas”

Les dijo que si bien su servicio, muchas veces es difícil, ignorado y no tiene colaboración, deben seguirlo haciendo, ayudando a los más pobres, pues “en nuestros tiempos hay una gran diversidad de pobrezas”.

La ceremonia de ordenación diaconal estuvo dividida en tres partes: “Ritos preparatorios”, en los que se hizo la presentación de los candidatos, el arzobispo dio su homilía y los ahora diáconos prometieron ejercer el ministerio.

En el “Rito central” se pronunció la Letanía de los Santos, se llevó a cabo la imposición de manos por parte del Cardenal y se pronunció la oración de ordenación.

Finalmente los “Ritos explicativos”, en los que se revistió a los nuevos diáconos con la estola diaconal y la dalmática, se les entregó el Libro de los Evangelios y se llevó a cabo el abrazo de la paz.

Los nuevos diáconos son: Alfredo Hernández Herrera, Arturo Castañeda Arnau, César Hernández Rendón, Eduardo Favila de Alba, Francisco Iñárritu Contreras, Francisco Javier Delgado Cervantes y Pablo Solís Aguirre.

Los diáconos realizan casi las mismas funciones que un sacerdote, pero no pueden confesar ni consagrar las hostias, además que su vestimenta se diferencia porque portan la estola cruzada.

Existen dos tipos de diáconos, los permanentes que es una ordenación previa a la del sacerdocio y los temporales, que pueden ser casados y no llegan a ser nunca sacerdotes.

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