Las personas con mucha frecuencia hemos usado esta pregunta para invitar a otras personas a sumarse a nuestro asombro o análisis, a nuestra angustia y hasta nuestra incredulidad ante fenómenos de distinta índole que acontecieron y acontecen en este planeta ahora y desde tiempos inmemoriales. Se trata pues de una frase atemporal que sobrevivirá a cualquier escenario posible y que pienso yo se seguirá usando por generaciones y generaciones. Eso obliga entonces a reconocer que siempre han ocurrido cosas que no entendemos y que siempre hemos desperdiciado el tiempo pensando en ello sin adaptarnos rápidamente al cambio.

Estamos delante de la posibilidad de romper este paradigma, ahora le voy a contar porque... desde finales de los 80‘s la transformación de las relaciones humanas ha evolucionado con mucha velocidad, esto significa que el “mundo en el que vivimos” va mucho más rápido que cualquier otra etapa humana previa, los recientes 40 años han sido tan veloces que hoy es imposible darle seguimiento puntual a cada logro o avance. Basta ver la evolución de la Internet desde sus orígenes militares (ARPANET) o recordar el aporte de Tim Berners-Lee padre de la “web” quien logró la primera comunicación entre un cliente y un servidor de computo creando el famoso protocolo HTTP que usted quizá no conoce o no ve cuando escribe una dirección web (pero ahí está) o más aún ¿Quién no recuerda que en aquella época usar Internet en casa implicaba quedarse sin llamadas entrantes o salientes?

Este mundo avanza a la velocidad de la luz. Prácticamente todo lo que podamos imaginar ya existe y lo más importante es que ya se comparte. En Singapur ya están en circulación vehículos no tripulados, por otro lado, este 2017 a lo largo del río Sena veremos taxis voladores que transportaran pasajeros mediante energía solar y fuerza hidráulica. Existen ya bicicletas y motocicletas que mantienen el equilibrio por sí mismas; dentro de esa misma categoría he podido ver que hay bicicletas habilitadas con cámara y sensor de proximidad que permiten al ciclista grabar las placas de un vehículo cuando sufre algún impacto o “in extremis” un atropellamiento.

El mundo actual cuenta con robots médicos que trepan montañas y rescatan alpinistas, droides que se sumergen a profundidades marinas que le serían imposibles al humano lograr, también se han programado robots-albañiles que pegan ladrillos con cemento y hacen muros completos, carriolas para bebé que se manejan desde el celular, maletas con motor que permiten transportar al propietario a 10 kms/h dentro de los aeropuertos, chamarras digitales que se conectan con su celular, tenis deportivos que ajustan los cordones automáticamente, pulseras que cargan sus datos bancarios y le permiten pagar en establecimientos en lugar de usar tarjetas de crédito, existe también la “esponja hemato-absorbente” que frena las hemorragias en segundos gracias a su estructura molecular inteligente. Hay aves, peces e insectos electrónicos dirigidos desde un Smartphone para auxiliar las investigaciones agropecuarias.

Tenemos en nuestro mundo casas que se comunican con su propietario, que piden la cena por usted ¿Sabía usted que los celulares chinos que entrarán al mercado este año pueden aprender las costumbres y dinámica diaria de su dueño a fin de recordarle cuando debe tomarse una medicina o avisarle de un potencial paro cardíaco? Podrán recordarle hacer una llamada o inclusive citar a una persona por usted. No tardaremos mucho en que la inteligencia artificial empiece a resolver problemas de nuestra vida sin que se lo pidamos. Hay tantas opciones que si usted ya no soporta este mundo el propietario de SpaceX: Elon Musk, lo puede llevar a vivir a Marte en el año 2025 por sólo 200,000 USD (Ya hay boletos a la venta).

Es más, le cuento: cuando comencé mi carrera como promotor bursátil; tomábamos el teléfono y recomendábamos a nuestros clientes un determinado activo para su inversión, hoy día la economía y las finanzas no están exentas de estos cambios tecnológicos, de hecho, prácticamente están desapareciendo estos puestos de trabajo pues los robots están empezando a ocupar estas posiciones. Hoy es un algoritmo el que mediante “árboles de decisión” permite a la máquina elegir la opción más rentable para su patrimonio con mayor exactitud que un humano. Estos “algoritmos” serán los nuevos propietarios del mundo en el que vivimos y resolverán por nosotros los temas que hemos sido incapaces de resolver.

Existe en el mundo científico una corriente llamada “singularidad tecnológica” que señala que es posible, repito es posible que ante la decadencia de la democracia en un futuro la inteligencia artificial tome mejores decisiones políticas y económicas al grado de sustituir gobiernos humanos por cibernéticos. Si ya sé, usted debe estar sonriendo ante la suposición de que tales cosas existan o no, está relajado ante la posibilidad de que estos eventos -de ser posibles- sean tan lejanos como una película de ciencia ficción. Temo decirle que esta realidad ya existe, usted ya paga sus servicios en cajeros inteligentes, ya compra sus boletos de cine desde su teléfono, es más usted ya casi no habla por teléfono pues la mayoría de sus comunicaciones son vía WhatsApp. Usted no se da cuenta, pero ya habita en este nuevo ecosistema sin embargo no debe preocuparnos que veamos esta realidad como distante, aunque ya vivamos parcialmente en ella, lo preocupante es que bajo este inminente escenario aún tengamos un mundo donde sobrevivan arquetipos tan obsoletos como la corrupción, la ambición desmedida, la cultura del desinterés y la obsesión por acumular riqueza. ¡Ah perdón! Omití decirle que el dinero tal cual lo conocemos va a desaparecer un día y sólo quedaran en pie las mercancías y las criptomonedas o monedas electrónicas.

El tiempo es inexorable, el día llegará, lo que debe ocuparnos a los habitantes de este planeta es no llevar a ese prometedor futuro los vicios, males y defectos señalados que han hecho tanto daño a la humanidad. Yo ya estoy haciendo mis maletas y no pienso incluir esos grandes males en mi equipaje ¿Y usted en qué mundo vive?

*El autor es Director de análisis y docencia económica en SAVER Laboratorio de ideas.

Es Economista, conferencista y “blogger” financiero. Twitter: @SAVERThinkLab


El dinero no existe

LUIS R. PÉREZ LEZAMA


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