Lo que sabemos, según datos estadísticos:

1.- La autopista Puebla-Córdoba es una de las carreteras más peligrosas para transitar, sobre todo en el tramo de las Cumbres;

2.-En esta temporada vacacional el flujo vehicular aumenta hasta en un 16 por ciento;

3.- Para un ciudadano de la zona centro es imposible planear un viaje a la Ciudad de México o Puebla en las horas que tendría que llegar, nunca sabe que se va a encontrar en el camino.

Lo que ha pasado:

1.- Decenas de víctimas mortales (la mayoría inocentes), heridos y millonarias pérdidas materiales por accidentes en ese tramo carretero de la muerte;

2.- Altos costos económicos por demoras en los viajes de quienes ocupan regularmente esa vía de comunicación.

3.- Pérdida de tiempo y dinero para los usuarios que pagan por su uso.

Los responsables que todos conocemos pero que al final nadie tiene la culpa, y como muchas cosas en este país, no pasa nada;

1.- La Policía Federal: encargada de la vigilancia de esta carretera, que en lugar de infraccionar a los vehículos que circulan a alta velocidad (sobre todo tráileres y todo tipo de vehículo pesado) y establecer “operativos carrusel” para disminuir la velocidad de todos los automovilistas -especialmente en el tramo de las Cumbres que se vuelven más peligrosa por la llovizna y niebla casi continua- se la pasan en las casetas infraccionando (mejor dicho extorsionando) a camioneros, para conseguir dinero que tienen que entregar a sus jefes, comprar gasolina para sus patrullas o llenarse sus bolsillos simplemente.

2.- Los choferes de vehículos pesados (autobuses que por ley no deberían circular pero que lo hacen en contubernio con la Policía Federal, tráileres sencillos y de doble remolque) que se sienten dueños del asfalto, y drogados, somnolientos o simplemente enojados y estresados por su trabajo, manejan como locos, poniendo en riesgo su vida y la de cientos de personas que circulan.

3.- Los dueños de esos autobuses viejos, tráileres y camiones de carga que obligan a sus choferes a dejar su encargo en el menor tiempo posible y los ponen al volante de unidades en condiciones mecánicas deplorables.

4.- El negocio redondo que significan los accidentes para las autoridades (policía federal), dueños de grúas (coludidos con estos últimos) y servicios de emergencia y funerarios (que como buitres esperan que los accidentes no acaben).

Porque para las autoridades en esta grave cadena de corrupción e impunidad, todo queda reducido a los tuits que envía CAPUFE: “Incidente”, autopista cerrada a la circulación en el tramo Esperanza-Ciudad Mendoza“, ha sido atendido, maneje con precaución; lo que significa ”accidente -por lo general con víctimas mortales-, uno más a la estadística de la vergüenza.


SORBOS DE CAFÉ

ÁLVARO DE GASPERÍN SAMPIERI


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