Sorbos de café


La cuestión educativa en México está tan confusa, sensible y contaminada que una solución racional, inteligente y adecuada está como dicen popularmente “en chino”.

Precisamente han sido los países asiáticos quienes más han realizado en los últimos 20 años una apuesta seria y comprometida para desarrollar la calidad educativa visualizando que los países que no apuesten a esto, quedarán ubicados en los últimos lugares de los vagones del tren del desarrollo.

A raíz del enésimo conflicto educativo en nuestro país que todo mundo ya conoce, circuló en redes y en espacios informativos un comparativo sobre los procesos de evaluación a que son sometidos los maestros en Japón versus los maestros de México.

No está por demás señalar que las diferencias son abismales entre los procesos de evaluación para entrar y permanecer como profesor entre los docentes japoneses y los mexicanos; de aplicarse aquí lo que hacen en el país del sol naciente, nos quedaríamos prácticamente sin mentores en el aula.

La situación está tan complicada y partidizada -es decir, la educación como rehén de los intereses políticos, económicos y sociales de unos y otros- que por ahora se discute sobre el asunto educativo en el despacho del Secretario de Gobernación y no en el del Secretario de Educación Pública.

La última “jalada gubernamental” fue ofrecer un “diálogo sobre el modelo educativo” con criterios e ideas tan generales, vagas y vaporosas como “la garantía de la educación laica y gratuita, el desarrollo armónico de los educandos y la inserción en la sociedad del conocimiento”.

Pero los maestros que llaman “disidentes” (aunque muchos de ellos ni son disidentes y mucho menos profesores) plantean lo que se denominan “puntos calientes” que implica el tema de los presos, desaparecidos, despidos, suspensiones de pagos, retención de cuotas, modelos de evaluación, es decir, un coctel temático que nos invita a sentarnos a esperar por largos años a que esto se resuelva, cosa que por cierto no sucederá y que de lograrse será a medias, por un tiempo y con la mesa puesta para el siguiente conflicto.

Por citar un caso para documentar nuestra angustia y desesperanza, el pasado lunes hubo en Veracruz otro movimiento magisterial de paro y protesta convocados por los agremiados de nada más y nada menos ¡siete! sindicatos: Maestros de Veracruz (Setmav); Democrático de Trabajadores de la Educación (Sdtev); Estatal de Trabajadores de la Educación (SETE); Independiente de Trabajadores de la Educación de México (Sitem); Autónomo de Trabajadores de la Educación (Satev); Veracruzano de Trabajadores del Sector Educativo (Sivetse), y de la Organización de Trabajadores Independientes al Servicio de la Educación Veracruzana (Otisev), sin contar que los del SNTE no le entraron en esta ocasión.

¿Cómo se pudo llegar a este desmadre educativo? Creo que la mayoría silenciosa de este país lo sabe. Lo que sí es un hecho es que no habrá manera de arreglarlo. Ni modo, seguiremos ocupando los últimos lugares en calidad y mejora educativa y en una de esas pasaremos a ser el cabús del tren.


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