Recién terminé de leer “Origen” (Edit. Planeta, 2017) la última novela de Dan Brown, quien para mayores señas escribió también “El código Da Vinci”, “Inferno” y “Ángeles y demonios”, por citar algunos títulos de este escritor estadounidense.

Es una novela propia para leer en vacaciones (y si son las navideñas mejor) y fiel a sus historias anteriores, Brown nos lleva de la mano de su personaje central -el profesor de simbología e iconografía religiosa de la Universidad de Harvard, Robert Langdon- a un anuncio que según el otro personaje del libro -Edmond Kirsch- “cambiará la faz de la ciencia y la religión para siempre”. En esta ocasión la historia se desenvuelve en España, concretamente en las ciudades de Bilbao y Barcelona, aunque es en esta última en donde la trama se desarrolla más completamente, permitiendo al lector un recorrido turístico a través de la imaginación por esa ciudad catalana que de verdad se antoja al terminar de leer el libro, agarrar el avión y “brincar el charco” para conocerla.

No está nada mal la trama de “Origen” y más allá de las fantasías propias de una novela y los personajes de Brown, el tema discurre sobre dos preguntas fundamentales que todavía no tienen respuesta: ¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?

Han sido las religiones (sobre todo las de masas) las que han tratado de dar y ofrecer una respuesta desde hace muchos años y ya más para acá, la ciencia y su gran resultado, la tecnología, han ofrecido responder a esos dos cuestionamientos que estoy seguro nos hemos hecho cada uno de nosotros en algún momento de la vida. Se supone que en la novela de Brown, un joven multimillonario -Edmond Kirsch-cuyos visionarios inventos tecnológicos y audaces predicciones lo han convertido en figura de renombre mundial, dará en un museo de Bilbao la respuesta a esas dos inquietantes preguntas, situación que pondrá en jaque a las religiones del mundo (el cristianismo, el judaísmo y el islamismo) que por décadas han monopolizado las respuestas, centrando en un Dios creador como el principio y fin de todas las cosas, con un argumento basado sólo en la fe.

¿De dónde venimos? ¿Adónde vamos?, no sólo son preguntas individuales, sino grupales sobre el origen y destino de la humanidad, y en la trama de “Origen” se discuten y problematizan sobre todo a la luz del desarrollo científico y tecnológico que hemos experimentado en lo que yo llamo “no una época de cambios, sino un cambio de época”, a la vez de que se reanima el debate entre ciencia y fe y los posibles acercamientos, distanciamientos o incluso conciliación entre estos dos postulados.

Así que no obstante que terminaron las vacaciones, ya no tardarán en llegar las de Semana Santa, que también pueden ser un buen espacio para relajarse y preguntarse sobre el “Origen”. Por cierto, usted amigo lector: ¿de dónde viene? ¿A dónde va?


Sorbos de café

ÁLVARO DE GASPERÍN S.


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