Esta semana murió en Estados Unidos Alvin Toffler, quien alcanzó fama mundial en 1970 con el libro “El shock del futuro” publicado en 1970, al que siguió “La tercera ola” (1980) en los que “que describía los cambios a los que se enfrentarían los países industrializados, cuyas economías pasarían a ser posindustriales y basadas en el conocimiento, y el impacto de los cambios tecnológicos rápidos en la sociedad”.

En 1990 publicó otro libro profético “El cambio del poder” (1990) sobre los cambios en las sociedades industrializadas, la informática, la conectividad y la especialización del trabajo, y últimamente hablaba sobre la inoperancia de los actuales sistemas políticos que no han sabido adaptarse a los cambios sociales impulsados por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, así como a las nuevas formas de reclamos ciudadanos y necesidades que se requieren cubrir y que las llamadas democracias modernas y sus formas de representación ya no contemplan y mucho menos tienen una respuesta a ellos.

Creo que hubo países y líderes quienes entendieron a tiempo las predicciones de Alvin Toffler y generaron políticas públicas previendo estos cambios; en México por supuesto los líderes en su momento y mucho menos los actuales no leyeron a Toffler y por lo tanto no consideraron las profecías del escritor estadounidense, y por eso seguimos estando igual o peor que en 1970, 1980 y 1990.

Cosa de ver lo que sucede con la educación en nuestro país sumida en la tragedia de la simulación y los intereses políticos, la democracia partidista impregnada de corrupción e impunidad y nuestra economía que sigue siendo tan deplorable y básica que mantiene a millones de mexicanos en el nivel de sobrevivencia.

Y si hablamos de Veracruz, el primitivismo político y económico que nos aqueja es aterrador y como dicen por ahí “ni para adonde hacerse”; bien puede decirse que lo que vivimos en nuestra entidad Toffler también lo visualizó: “creo que en el futuro vamos a ver muchos conflictos violentos, los llamemos o no guerras”. En esas andamos…

Álvaro De Gasperín S.

Sorbos de Café

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