Primera parte


La privación emocional, según Winnicott deprivación o desposesión provoca aquello que la psicología académica llama trastornos de conducta. No obstante es una llamada de “esperanza”, un pedido de auxilio, cuando un niño o adolescente se queja con una conducta errabunda tenemos que pensar en el profundo dolor que puede sentir al sentirse solo o sola. El crecer en un importante hito vital, con el desconcierto del crecimiento sin la tutela cercana de sus padres. Hay niños más sensibles a estos sentimientos de abandono, es saludable hacer una profilaxis para trabajar con estos pequeños. Podemos encontrar a grandes hombres y mujeres encerrados en ese cuerpecito, personas con un gran potencial, inteligencia y proyección. Ahora bien, el dolor de sentirse solos e incomprendidos produce que su capacidad de mentalización, entendida como Fonagy, sobre la capacidad de reflexionar sobre los propios estados mentales y los de otros. A esto se le suma una capacidad emocional en quiebra por la carencia afectiva. En psicología, como en medicina, las causas son multifactoriales o multivariables, no podemos encontrar una etiología única, singular para explicar un problema psíquico o vincular.

Quisiera destacar que estos niños corren el riesgo de desarrollar unas carencias en su psiquismo que les cause un estado de ánimo abatido, problemas en la regulación de las emociones y rabia. La rabia es una señal de esperanza, diría Winnicott, se trata de mostrar a los padres que algo no funciona bien en el sistema familiar.

Dado que a veces estos pequeños grandes hombres y mujeres transmiten su tristeza con agresividad hay que reflexionar sobre el significado del síntoma, sin perdernos en el emergente de un problema más profundo. Estos pequeños grandes hombres y mujeres son capaces de crecer, de perdonar y de amar profundamente, para ello hay que ofrecerles un medio suficientemente bueno, calor, protección, apoyo y cuidado. Una simple llamada en horas de trabajo puede hacerles sentir mucho mejor. Hay que entender que ahora las mujeres trabajan fuera de casa y cada vez son más los niños que pasan tiempo solos, en el caso de la deprivación podemos pensar en que crezcan demasiado rápido a un nivel intelectual para protegerse del vacío emocional, siendo y mostrándose muy inteligentes pero que emocionalmente tengan la reverberación de esas carencias que les produce íntimamente un profundo desasosiego y que a nivel interpersonal, familiar, se muestra con problemas de conducta. Estos niños me sorprenden cada día por su frescura y capacidad de análisis de la situación, a veces parecen ya demasiado curtidos para su tierna edad y esto se acerca a lo que Winnicott llamaba falso self, es decir, una personalidad reactiva ante una situación que no pueden metabolizar, una suerte de impostura que ahoga el gesto espontáneo, el resultado es la vivencia de máscara y como decía una paciente muy astuta: “vamos a ver si puedo ser yo”.


a) CAUSAS DE LA DEPRIVACIÓN AFECTIVA

Cuando el niño no ha establecido un vínculo afectivo sereno y estable, cuando no ha logrado el clima afectivo adecuado; cuando el adolescente no ha desarrollado un apego de seguridad... y la escuela no ha sido capaz de ayudar al niño, al adolescente o al joven a superar las carencias ambientales y familiares, llega la deprivación afectiva. El niño-adolescente-joven se siente no querido, no aceptado e inseguro. En estas circunstancias su comportamiento suele degenerar en conductas social y emocionalmente conflictivas e inadecuadas.


Filosofía

FAUSTO DE JESÚS MORFÍN HERRERA


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