Actualmente las personas nos ocupamos más del correr de la vida, nos preocupa el conseguir más dinero, tener las últimas tecnologías, somos como máquinas generando bienes que muchas veces no necesitamos en realidad. Cómo los últimos teléfonos, el mega auto, la mejor casa, pero se nos está olvidando lo más importante que es el vivir; esto cada vez se vuelve más estresante que no nos hacemos conscientes de muchas veces nuestras necesidades primarias ya están cubiertas, pero no nos dan satisfacción por estar en busca de más. Vamos a revisar a continuación unos cuantos tip´s de Sofia Yoldi, una gran autora y con ellos intentemos alejar esas tensiones que nos bloquean la paz y nos traen apresurados en este correr de la vida actual.

Vive el presente

Se trata de no incurrir ni en las preocupaciones por el día de mañana, ni en esa quejadera por los errores cometidos en el pasado. En ambos casos se trata de conductas perversas que ponen el dedo en la llaga, hurgando en dolores pretéritos o futuros; el ayer se marchó para siempre y está fuera de nuestro alcance, ni siquiera el poder de todo el oro del mundo podría devolvernos el ayer para enmendarlo. El mañana con sus alegres promesas o lúgubres decepciones, está fuera de nuestro alcance inmediato y no debemos olvidar que el mañana está por nacer, saldrá el sol para resplandecer en un cielo nítido o para esconderse tras densas nubes, pero saldrá iluminándonos. Solo nos resta un día hoy y recordemos que no son las cosas de hoy las que nos inquietan y causan incertidumbre por algo que aconteció ayer, es el miedo por lo que podría suceder mañana. Conformémonos con vivir un solo día a la vez para mantenernos saludables y felices.

Abre un paréntesis diario:

Tomate, al menos, un receso al día en el que puedas recargar tus baterías y romper con la rutina de tus quehaceres cotidianos. Se trata de plantearte un “alto” en tus obligaciones y emprender algo que te resulte gratificante. Es una especie de postre existencial que te brindas a ti mismo, tu dosis diaria de recompensa personal que mereces plenamente. (tomate un café, saborea un chocolate, degusta un helado, pasea tu mascota, monta bici, busca tu propia distracción).

Obséquiate un

día para ti:

Semanalmente, reserva un día para reposar, expandirte y entretenerte. Veinticuatro horas que sean tuyas, a tu ritmo, a tu modo, a tu aire. Un tiempo de calidad para ti donde puedas asomarte al espejo, sonreír y reconocerte. Un día donde no te cargues con compromisos ajenos. Una jornada en la que puedas dedicarte a lo que a ti auténticamente te apetece: descansar, leer, pasear, cultivar alguna afición, expandirte, desestresarte, desconectarte de las presiones y exigencias cotidianas, reunirte con quien te provoque. Es un día para entrar en contacto contigo mismo y así poder escucharte.

Agradece:

Agradece el privilegio irrepetible de tu vida. Agradece respirar y poder llenar de aire tus pulmones; agradece ser quien eres y como eres. Agradece tu singularidad y esas peculiaridades que te identifican y caracterizan. Agradece tus ideas. Agradece tus talentos. Agradece tus ocurrencias con las que sorprendes a tus amistades y seres queridos. Agradece lo que tienes y lo que no posees también. Agradece el amor, la alegría, la felicidad y la belleza. Agradece la naturaleza, océanos, montañas, la lluvia, el sol, el viento, la luna. Agradece la solidaridad, la fe, el optimismo, la esperanza, la constancia. Agradece que tienes tantas cosas, nuevas y distintas por agradecer. Y sobre todo Agradece a Dios por darte la vida. Recuerda siempre que no debemos dejar de agradecer.



Ana Tere Herrera

*Coach Certificado

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