Ciudad de México.- Luis Videgaray Caso y Aristóteles Núñez, ex Secretario de Hacienda y ex Jefe del Servicio de Administración Tributaria (SAT), respectivamente, dejaron inconcluso el proyecto del Gobierno de mejorar las finanzas del País.

Lo que sí lograron fue sacar a los mexicanos un billón de pesos con la reforma fiscal.

Recibieron la Administración en 2012 con una recaudación anual de 1.3 billones de pesos que llegarán a 2.4 billones este año.

Hasta julio de 2016, unos 53.5 millones de mexicanos estaban registrados como contribuyentes en el SAT, un registro adicional de 15 millones con relación a los que recibieron en 2012.

Pero esos recursos adicionales a las arcas públicas, atribuidos fundamentalmente a la operación de Núñez, no mejoraron el resto de los indicadores de las finanzas públicas y Videgaray tuvo que acudir a los recortes y al endeudamiento para mantener el equilibrio fiscal ante el descalabro de los ingresos petroleros.

El saldo de la deuda de la deuda bruta total -externa e interna- pasó de 5.49 billones de pesos de 2012 a 9 billones hasta el cierre de julio de este año. Y el pago de intereses y comisiones creció 33 por ciento.

Impulsados por el ambiente favorable que creó la aprobación de las reformas estructurales en los mercados internacionales, Videgaray y su equipo realizaron montos récord de colocación de deuda.

En 2012, -considerando Gobierno federal, banca de desarrollo y empresas estatales-, el saldo de estas colocaciones se ubicó en 14 mil 492 millones de dólares, que subió a un máximo de 19 mil 910 millones en 2014 con euforia de las reformas y hasta julio de este año contabilizaba 15 mil millones de dólares.

Tampoco esos recursos adicionales mejoraron la eficiencia del gasto y ante el criticado uso del Presupuesto, en 2015 Videgaray propuso la elaboración de un Presupuesto base cero, calificado como una de las metodologías más innovadoras en el tema.

La operación fracasó y quedó en recortes presupuestarios por 163 mil 715 millones de pesos en 2016, los cuales han sido acompañados del despido de 11 mil 256 plazas de burócratas, cifra que podría llegar a 25 mil en los próximos meses.

Además terminó en un desplome de la inversión pública, que de enero a julio de este año sumó 414 mil millones de pesos, 15.9 por ciento anual menos, la reducción más pronunciada desde 1995.

Tampoco Videgaray pudo evitar que el Ejecutivo dejará de gastar cada año más de lo que le aprobaba el Congreso y hacer a lo largo del año ajustes a todas las dependencias.

En 2013 erogó 14.4 por ciento adicional (571 mil 683 millones de pesos) a lo aprobado y 4.2 por ciento en 2015 (198 mil millones).

Aunque Videgaray se hubiera quedado al frente de Hacienda hasta el fin del sexenio, se veía difícil una mejora de las finanzas públicas.

El 24 de agosto pasado las principales calificadoras lanzaron una alerta por el elevado nivel de deuda pública y advirtieron de una posible baja en la calificación soberana.

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