Azumbilla.- Con ramos, palmas benditas y textos bíblicos, es como se realiza la ceniza, misma que será impuesta este día a cientos de feligreses católicos para así iniciar el tiempo litúrgico de la Cuaresma.

En entrevista, Francisco Javier Herrera González, sacerdote de la parroquia de la “Asunción de María”, que se ubica en la comunidad de Azumbilla, perteneciente al municipio de Nicolás Bravo, platicó que en víspera del miércoles de ceniza en cada una de las parroquias de la región, los sacerdotes preparan la ceniza con los ramos y las palmas benditas que fueron utilizadas un año atrás en el Domingo de Ramos.


Momento para el arrepentimiento

De la misma manera, el entrevistado explicó que con la imposición de la ceniza, inicia la Cuaresma, que es un tiempo de preparación, de arrepentimiento y reconciliación con Dios.

Además, se debe recordar lo frágil que somos como seres humanos y que durante este tiempo de ayuno de 40 días, los seres humanos podrán tener una reconciliación con Dios, expuso el entrevistado.

El prelado manifestó que no se trata de un sacramento, sino un sacramental, por lo tanto el hecho de imponerse la ceniza en la frente, únicamente simboliza que como seres humanos católicos o no católicos aceptan la preparación para buscar una reconciliación con Dios.

De la misma manera, Herrera González explicó el porqué del color morado, refirió que es un signo que se utiliza en dos etapas, en el inició del adviento y durante la Cuaresma.

Además, es utilizado durante los días de fieles difuntos, toda vez que éste tiene el significado de la necesidad y el deseo de encontrarse con Dios.

De la misma manera, el sacerdote de la comunidad de Azumbilla reconoció que todo aquel ser humano que desea buscar una reconciliación con Dios, puede recibir la ceniza, sea o no sea católico, con el cual tendrá un tiempo de reconversión y arrepentimiento.

Finalmente, el padre Francisco Javier Herrera Gonzales, detalló que solo el sacerdote es quien debe realizar la ceniza que será utilizada durante el miércoles de ceniza, no así la imposición de la misma, pues puede ser plasmada por laicos, y ministros.

Con la imposición de este símbolo el creyente acepta el compromiso durante 40 días de buscar un arrepentimiento y una reconciliación con Dios para llegar al tiempo de la resurrección, y así vivir como católicos, como seres humanos o como criaturas, una vida plena y feliz, puntualizó el párroco.


Mariana Gutiérrez H.

El Mundo de Tehuacán