El lunes se cumplieron 40 años de que Rocky Balboa, personaje creado e interpretado por Sylvester Stallone, llegó a la pantalla en su premier mundial en 1976.

Estrenada el 3 de diciembre en todo el territorio estadounidense, esta cinta, que costó apenas poco más de un millón de dólares, sorprendió al público, que abarrotó las salas por meses.

Tan sólo en la Unión Americana la historia de un hombre que, aparentemente condenado al fracaso, se convierte en campeón mundial de box de peso completo, recaudó 117 millones de dólares.

Y más meritorio aún fue que en la entrega del Oscar de 1977, Rocky se llevara tres estatuillas: Película del Año, Mejor Director (John G. Avildsen) y Mejor Edición.

El entonces desconocido Sylvester Stallone, de 31 años, cuya experiencia habían sido pequeñas apariciones en cintas como Bananas (de Woody Allen) y Capone, así como un éxito pornográfico (El Semental Italiano), vio gratificados sus esfuerzos con dos nominaciones (Mejor Actor y Mejor Guión) y, desde entonces, se convirtió en una estrella de Hollywood.

United Artist, la compañía productora del filme, le inyectaría 40 millones siempre y cuando los protagonistas fueran James Caan o Warren Beatty, pero como los productores Robert Chartoff e Irwin Winkler habían ya comprado los derechos a su autor, Stallone, quien les rogó que dejaran que él interpretara a Rocky, sólo invirtió un millón, pensando en que sería un fracaso.

Stallone la pasaba muy mal por ese entonces, era el portero de un edificio, trabajaba algunas jornadas como tablajero y su salario era de apenas 60 dólares semanales.

Por si fuera poco, buscaba la forma de sobreponerse de una parálisis facial que le impedía hablar bien, resultado de que en su nacimiento utilizaron fórceps.

Durante los 80, medios de información británicos y estadounidenses hicieron encuestas sobre las mejores películas deportivas y Rocky generalmente ocupó el primer lugar.

Debido al éxito de Rocky, Stallone asumió la dirección de cuatro filmes de la saga: Rocky 2, 3, 4 y Rocky Balboa (la quinta entrega la hizo G. Avildsen).

Ninguna superó el éxito y calidad de la primera, pero sirvieron para cimentar en la pantalla grande el hecho deportivo como la gran proeza de todo ser humano que busca superarse.

Campeones mundiales como Roberto “Manos de Piedra” Durán (quien en Rocky 2 sale en una escena como sparring de Rocky), Sugar Ray Leonard y hasta Julio César Chávez han dicho que, sin duda, Rocky Balboa fue una inspiración en su carrera.

Stallone, en la actualidad, a sus 70 años, es un símbolo del deporte de los puños. Suele ser “padrino” de campeones y roba cámara cuando acude a alguna arena a ver una pelea.

Por la campaña “Te hace falta ver más bax”, para una cervecera mexicana, el fortachón actor se llevó una millonaria suma.

En una entrevista concedida al periódico Reforma en la década de los 90, Stallone confesó que su personalidad era muy similar a la de Rocky Balboa.

“No somos iguales, pero creo que ambos vemos que el mundo siempre es mejor y que las personas siempre pueden ser mejores cada día”, dijo Stallone.

Y aunque el actor, productor y director se consagró como ícono de acción con la saga Rambo y, más recientemente, con la de Los Indestructibles, Rocky le ha dado su más grande reconocimiento en una industria que primero vilipendió su cine.

Creed, filme que cuenta la historia del encumbramiento en el box del hijo del gran rival en el ring de Rocky (Apollo Creed, interpretado por Carl Weathers), lo hizo en 2015 vestir de nueva cuenta el traje del veterano ex campeón mundial.

Ganó el Globo de Oro de Mejor Actor de Reparto y fue nominado al Oscar en sus pasadas entregas.

Seguramente vienen más peleas para Stallone, pero no para Rocky Balboa, quien sigue reinando en la pantalla grande como el máximo campeón de boxeo.


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