Vive sólo 62 años, y aunque sobrevive a guerras y heridas, decide suicidarse, condición que heredan miembros de su familia, depresivos crónicos como su padre, primer suicida en la vida del Nobel.

Ernest Miller Hemingway (n. julio 21, 1899, Oak Park, Ill. / + julio 2, 1961, Idaho, USA) se mata con un tiro de fusil a 20 días de cumplir 62.

Segundo de 6 hijos, 5 niñas, su padre médico –que le hereda el hábito de leer historia y literatura, y cazar y pescar--; su madre a veces lo viste con ropa femenina, lo llama Ernestina. Ernest describe su comunidad de infancia, a la vez "con jardines amplios y mentes estrechas."

En 1916 sale de secundaria y empieza su carrera de escritor como reportero del Kansas City Star, donde adopta su estilo minimalista a tono con la línea del diario: "Usa frases cortas, primeras frases breves. Inglés vigoroso. Sé positivo, no negativo". Seis meses después se une a los Cuerpos de Ambulancias en la Guerra Mundial I, recoge cadáveres en el frente italiano. En julio 1918 es herido de seriedad por un mortero que deja esquiarlas en sus piernas. Le causan gran dolor, requiere varias cirugías. Lo premian con la Medalla de Plata al valor. Vuelve a los EU a otro diario, conoce a Hadley Richardson y se casan en 1921.

Es reportero en París para el Toronto Star, publica sus primeros libros: "Tres historias y diez poemas (1923), y "En nuestro tiempo" ('24). Conoce ahí a Gertrude Stein, que lo introduce al círculo de lo que él llama "generación perdida", con el talento estimulante de F. Scott Fitzgerald (El Gran Gatsby), Thorton Wilder (La Piel de Nuestros Dientes) y el poeta Ezra Pound (pasaje que usa Woody Allen en su Medianoche en París.)

En ese tiempo publica "Ahora brilla el sol" ('26), "Adiós a las armas" ('29) y una brillante colección de "Cuarenta y nueve" historias. Ernest admite influencia de los clásicos rusos Tolstoy, Dostoyevsky, Turgenev y Chéjov, conoce a Picasso y otros grandes vía la influyente Stein. "Una fiesta movible" ('64) es su memoria clásica de París después de la Gran Guerra I.

A sus 1:83 mts de estatura, "Papá" postizo de chiquillos de su Cuba amada con quienes arma un equipo de beisbol, esposo cuatro veces, amante muchas, creador literario cuya obra destaca por su copiosidad y minimalismo elocuente, sin embargo intensa, Hemingway gana el distinguido Premio Pulitzer en 1953, y al año siguiente el codiciado Nobel, por su novela "El viejo y el mar", filmada tres veces, una para cine dos para tv.

Participa en la Guerra Civil Española y es parte de la invasión del Día-D de Francia en la Guerra Mundial II, en las cuales reporta la acción y también participa. En una ocasión lanza 3 granadas a un bunker, matando a varios oficiales del Servicio Secreto alemán. Le dan la Estrella de Bronce por esta acción. Narra su experiencia bélica en "Por quién doblan las campanas" (1940) y en varios otras historias.

Muchas otras de sus novelas se llevan al cine –no escribe directamente para el medio, que no ñp seduce pero paga bien--, con elencos prestigiosos y locaciones naturales; viaja constantemente viendo y describiendo países, costumbres, contiendas bélicas y deportivas, enamorando mujeres hermosas y amistando celebridades. Fidel Castro es su mejor amigo en Cuba, y sin embargo al triunfo revolucionario en 1959 coincide su salida de Finca Vigía, su hogar a poca distancia de La Habana.

Testigo y corresponsal bélico de la Guerra Civil Española, de tardes gloriosas de toros ("Y ahora brilla el sol"), de sus propias debilidades, física y romántica ("Las nieves del Kilimanjaro") Hemingway, como escritor y lector crea una de las literaturas más prolíficas que se conocen. Sólo en Finca Vigía, que habita por una década, deja más de 8 mil cartas, miles de libros, muchos de ellos obra propia en decenas de idiomas distintos, y su colección de trofeos disecados de caza. Ahí escribe su mejor obra, "El viejo y el mar" ('53) por la que recibe el Pulitzer y el Nobel, las preseas literarias más prestigiadas.

Heridas de guerra, dos aviones estrellados, y agitada vida romántica, se cobran en su salud declinante, junto con sus predisposiciones hereditarias. Le diagnostican desorden bipolar e insomnio en sus años finales. Su condición mental es exacerbada por su alcoholismo crónico, diabetes y falla hepática. Tras tratamiento fallido con terapia electro-convulsiva, sufre amnesia severa y empeora su condición física.

La pérdida de memoria obstruye su capacidad para escribir y su vida diaria. De ahí, muerte por mano propia.

(Finaliza en la siguiente entrega).

II Talavera Serdán

Especial (Parte I)

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