Por temporadas, de tiempo completo, con uniforme o sin él, hay quienes hasta dicen que estas mujeres, jóvenes o mayores de edad, son parte de su familia.

Pero por más antigüedad o eficacia que tenga una empleada doméstica, muchas son víctimas de vejaciones, insultos, desconfianza y mal trato de parte de sus empleadores.

Esto buscará mostrarlo la nueva producción de TV Azteca, Las Malcriadas.

“Es algo grave, cruel, y que se presenta como algo normal en la vida. Es una situación que si te pones a pensar es un elitismo y una falla social muy grande”, considera Ernesto Laguardia, quien interpreta al patrón Mario Espinosa en la historia.

“Estas chicas, que son personas decentísimas, que no tienen otra cosa más que llegar a una ciudad que no conocen a buscar este trabajo y, de repente, están en la casa de quién sabe quien, cuidando niños que a lo mejor no las respetan, trabajando 20 horas al día”.

Es un reflejo de la sociedad actual, una relación patrón-empleado que muestra el clasismo cultural que existe en México y en otras partes del mundo, asegura Rebecca Jones, quien da vida a Catalina Basurto, la directora de Dulce Hogar, una agencia de colocación de servicio doméstico.

Catalina tendrá como cómplice a Rosa (Ivonne Montero), una empleada que le ayudará a reclutar a las mujeres perfectas para las necesidades de su negocio y que será su mano derecha para cubrir los crímenes que se esconden detrás de Dulce Hogar.

Será Laura (Sara Maldonado), una joven atormentada por conocer el secreto de su verdadero origen, la que ponga en jaque el destino de la agencia, pues se hará pasar por una mujer del servicio.

Sin embargo, su afán por encontrar una respuesta la llevará a involucrarse más de la cuenta, poniendo en riesgo su propia libertad.


Agencia Reforma