Lecciones que parecían guardadas para siempre, surgen gracias a la proyección de películas clásicas, vueltas a ver gracias al mejor cine club de Córdoba, el situado en frente del Teatro Pedro Diaz.

La película Mesas Separadas, dirigida por Delbert Man en el año de 1958, filme que dio el Oscar de mejor actor a David Niven y a la vez galardonó como mejor actriz de reparto a Wendy Hillari, dentro del amplio comedor de la vida, nos enseña que todos debemos de entender tanto pecados como virtudes propias y ajenas para establecer la propia convivencia de una existencia que vaya mas allá del café o té, que sirve la mano del destino, junto con la cuenta de lo servido, a veces a manos llenas y en otras ocasiones como migajas.

La actuación de Niven como el mentiroso héroe de todas las guerras del mundo, arrastrando a la vez el hecho de ser marcado como un perverso, o un incomprendido, tocador de manos de mujeres en las obscuridades de cines y teatros es genial, terminando por ser aceptado por los huéspedes del hotel Beauregard, al grito unísono de que arroje la piedra o el guiso estelar del desayuno, comida y cena, aquel que este libre de culpa.


POR TOMÁS SETIÉN FERNÁNDEZ


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