Washington.- Chelsea Manning, la analista que exhibió a Estados Unidos. filtrando miles de documentos a WikiLeaks, logró hoy la libertad tras haber estado en prisión durante siete años.

Pese a su escasa estatura y aspecto frágil, Manning puso en jaque al Gobierno de Estados Unidos, convirtió en relevante a Julian Assange, fundador de WikiLeaks, y generó un efecto dominó que es considerado uno de los detonantes de la "Primavera Árabe".

Con apenas 22 años, Manning, un analista novato enviado a Irak, filtró cientos de miles de documentos a WikiLeaks, que pasó de ser un portal minoritario a convertirse en uno de los mayores temores de la inteligencia estadounidense.

Al día después de conocer su condena, reivindicó su derecho a un cambio de sexo dentro de la prisión, y pidió que se le dejara de llamar por su nombre de nacimiento, Bradley, para pasar a ser llamada Chelsea, porque se sentía mujer.

La joven, que el próximo 17 de diciembre cumple 30 años, filtró 470 mil registros de las guerras de Irak y Afganistán, 250.000 cables del Departamento de Estado y otros documentos clasificados que supusieron un revés para la diplomacia estadounidense y alimentaron un debate sobre el papel de Estados Unidos en el mundo y su oscura guerra contra el terrorismo yihadista.

Durante sus meses en prisión ha protagonizado episodios de intento de suicidio, provocando que activistas y organizaciones incidieran aún más pidiendo su libertad, tras ser sentenciado a una pena mucho mayor que lo que hubiera recibido a través de la justicia ordinaria, ya que fue condenado por un tribunal militar.

Manning nació en diciembre de 1987 en Oklahoma de padre estadounidense, exmilitar y consultor informático, y madre de Gales (Reino Unido).

Antes de unirse a las Fuerzas Armadas, justo antes de cumplir 20 años, pasó por una infancia y una adolescencia traumáticas en una familia donde eran frecuentes las peleas.

En 2001, tras una disputa conyugal, los padres de Manning se divorciaron y Bradley acabó después viviendo en la calle.

Su tía, Debra Van Alstyne, lo acogió en 2006 en su casa en las afueras de Washington y se convirtió en un pilar esencial en la vida de la joven, que empezaba a asimilar sus problemas con su identidad sexual.

En un intento por dar sentido a su vida y acceder a una educación universitaria que no se podía permitir, Manning decidió ingresar en las Fuerzas Armadas como analista de inteligencia, algo que no requería el nivel físico de tropas sobre el terreno.

Tras un año de entrenamiento militar, Manning consiguió graduarse como analista de la Décima División de Infantería de Montaña en Fort Drum (Nueva York).

Ya en esa época comenzó a mostrar dificultades para adaptarse a la disciplina militar y para integrarse con su condición de homosexual, que el Pentágono no permitió expresar libremente hasta finales de 2011.

Pese a sus problemas, a finales de octubre de 2009, Manning fue enviada a Irak, donde se encargó de analizar bases de datos con información clasificada del Pentágono para mejorar la respuesta en el campo de batalla a los ataques de la disidencia.

Según su propio testimonio, la dureza de algunas de las acciones bélicas que analizó le llevó a plantearse la necesidad de dar a conocer al mundo las injusticias que cometía su país para hacer "cambiar las cosas".

Su primera filtración a WikiLeaks la realizó a comienzos de 2010. Fue el vídeo "Collateral Damage", que muestra una matanza de civiles y de dos trabajadores de la agencia Reuters en Irak en 2007.

El vídeo muestra la frialdad con la que los pilotos deciden atacar en una zona donde hay civiles y donde los supuestos rebeldes armados no son más que un periodista con cámara.

Visto el éxito de su filtración, Manning se planteó objetivos de inteligencia más ambiciosos.

Durante la primavera de 2010, siguió recopilando información y mantuvo contactos con miembros de WikiLeaks, supuestamente entre ellos Julian Assange, el fundador del portal.

Tras el vídeo vinieron registros de acciones de guerra en Irak y Afganistán, información sobre la cárcel de Guantánamo (Cuba), sobre operaciones clandestinas de la CIA y los cables del Departamento de Estado, que se publicaron en la prensa en el último trimestre de 2010.

Aquellas comunicaciones revelaron los entresijos de EE.UU. en el exterior y fueron un catalizador de revoluciones de la "Primavera Árabe" como la que derrocó al gobierno autoritario de Ben Ali en Túnez.

Tras su detención en mayo de 2010, Manning pasó un tiempo internado en una base militar en Kuwait y fue trasladado a Quantico (Virginia), donde durante casi nueve meses fue sometido a un duro régimen de vigilancia considerado ilegal por la jueza Denise Lind.

Tras una larga fase preparatoria, el juicio contra Manning comenzó en junio de 2013, después de que la soldado se declarara culpable de los cargos menos graves por haber cedido secretos a WikiLeaks.

En la fase de sentencia final, Manning pidió perdón a Estados Unidos por el daño causado y solicitó con la voz entrecortada una segunda oportunidad por los errores de un pasado que "no se puede cambiar".

El 17 de enero pasado, el presidente estadounidense, Barack Obama, anunció la conmutación de la pena a la exsoldado que había sido condenada a 35 años de prisión, hecho que fue celebrado por el fundador de Wikileaks, Julian Assange, y el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) Edward Snowden.

Seis días después de la orden de Obama y ya como presidente Donald Trump, calificó de "traidora ingrata" a Manning y criticó a su antecesor llamándolo "líder débil". "TRAIDORA ingrata Chelsea Manning, quien nunca debería haber sido liberada de prisión, ahora está llamando líder débil al presidente Obama. Terrible", subrayó Trump a través de su cuenta personal de Twitter.

Hoy, Chelsea Manning está en libertad. (Con información de la agencia EFE)

Redacción

Foto: EFE