Actualmente muchas personas hemos adoptado las redes sociales como un elemento imprescindible que favorece nuestra comunicación. Bien usadas son un factor muy favorable para ser más creativos y productivos, una herramienta insustituible que ha hecho pequeño al mundo, que nos une con personas de intereses afines y que nos da en muchos casos la única información real de hechos y situaciones que ocurren a lo largo y ancho del planeta, por ser personas que no son profesionales en los medios y por lo tanto no tienen intereses creados para deformar las noticias, y nos las comparten desde el mismo momento que suceden los hechos con sanas intenciones de que se conozca la verdad.

Pero hay también muchos que son propensos a difundir rumores tendenciosos, videos editados falsos y noticias amarillistas con el único objeto de ver como impactan en los cibernautas crédulos causándoles incertidumbre y desconcierto. Esta actitud malsana es semejante a la que presentan quienes hacen llamadas falsas a la cruz roja o a los bomberos y policía, solicitando sus servicios para sucesos o delitos inexistentes, que según las estadísticas son la mayoría.

La mayoría proceden de menores a quienes los adultos descuidan y desde luego no han sido educados en la verdad de sus palabras y en el respeto hacia la susceptibilidad y el tiempo de los demás.

Por ello es recomendable cuando veamos en las redes una noticia que nos inquiete no darle crédito hasta no comprobarla en varias fuentes de información escritas, radiofónicas, televisivas o de difusores serios por internet, de lo contrario caeremos en las redes de estos mentirosos y alarmistas por oficio, que sólo buscan crear caos y psicosis entre la gente que ya está a la defensiva por los problemas personales reales que enfrenta cada día.

Hagamos todos los que tenemos acceso buen uso de las redes, para que poco a poco los ociosos a quienes se deje de hacer caso, se decepcionen y encausen su energía a fines más productivos y serios.

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