Sagrario Cortés

El Mundo de Tehuacán

Sus manos se habían entrelazado ya desde hace algunos años; sin embargo, al verla entrar por aquella puerta su corazón comenzó a latir con mayor rapidez, sus pupilas se dilataron al verla vestida de blanco y con una sonrisa la cual sabía que solo él provocaba, así inició el hermoso enlace matrimonial de Blanca Estela Salazar Pérez y José Eduardo de Rosas López.

Elegante y gallardo estaba aquel joven, quien delicadamente estiró la mano para tomarla de la manera más dulce, juntos caminaron al altar seguros de si mismos, y con un amor tan grande que era difícil no percibirse.

El padre los recibió y al mismo tiempo les explicó la importancia del paso que estaban apunto de dar; sin embargo, su amor y su corazón les decía que era lo correcto que al mirarse y al tocar sus manos sabían que nadie, ni nada podría separarlos.

La música de un mariachi acompañó durante todo la ceremonia religiosa, mientras en la puerta de la Catedral, aguardaba el carruaje que transportaría a los recién casados, las flores adornaron de manera maravillosa y dejaban un perfumando aroma; sin embargo, era el amor de aquella pareja la cual iluminó el resiento de manera maravillosa, donde los asistentes no podía ignorar tan maravilloso amor.

Así llegó el momento de los votos de amor, en ese instante José Eduardo miró a la hermosa Blanca Estela, quien lucía un divino tocado y un vestido maravilloso, y frente a todos sus conocidos le profesó su amor eterno, mientras la novia le respondió de la misma forma para así entrelazar sus almas.

Al terminar la ceremonia religiosa, salieron para ser recibidos con aplausos, los globos blancos fueron soltados, mientras las campanas anunciaban tan maravilloso evento, los ahora esposos subieron a su carruaje, no sin antes despedirse elegantemente y darse un beso de amor verdadero, el cual quedará gravado en la memoria de todos los presentes. ¡Muchas felicidades!