Lo puedes hacer con el simple hecho de hacer preguntas. En lugar de saltar como un jaguar y discrepar antes de saber más que la otra persona sobre el tema en discusión, pídele a esa persona que exponga su caso específicamente y que defina sus términos. Las personas que rápidamente se apresuran a discutir, son personas que disfrutan agitar los sentimientos de los demás. Entiende que las discusiones no te hacen ganar amigos. Estas son inútiles. He encontrado que una discusión, así como un accidente en potencia en una autopista, generalmente puede ser identificada desde una distancia lejana. Y puede ser evitada de la misma manera. Disminuye la velocidad y procede con cuidado. En una conversación así como cuando manejas, el peligro más grande es la velocidad. Pero es muy difícil lesionarse seriamente si vas a 10 kilómetros por hora. Puedes evitar una seria interrupción que puede desembocar en un gran dolor de cabeza al ser extremadamente cuidadoso cuando te topas con una situación que es probable que estalle. Simplemente haz preguntas. Las discusiones no nos llevan a ningún lado. Te conducen en la dirección que no quieres ir. Piensa en la última discusión en la que te involucraste. Y pregúntate... ¿Qué tipo de preguntas pude haber realizado para evitar la discusión? Pídele a la otra persona que sea específica en lo que exponga.


Tere Gómez

Una mejor manera de vivir

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz