La realidad de este padecimiento individual, grupal y social, revela que en todos los casos interviene la dinámica y fuerza del martillo del poder, en esa dinámica inconsciente-consciente entre el sometimiento del débil por el fuerte, en esa aniquilación de las exigencias y motivaciones del otro. Tal ejecución es visible en todas aquellas relaciones pluralistas como: noviazgo, matrimonio, amistad, relación entre padres e hijos, etc. Es aquí, cuando el poder muta de un estado patológico o enfermo a un estado de normalidad y aceptación por lo colectivo, pues se adapta a lo externo como una forma de vida, como una forma de convivencia, como una manera de incorporación de normas implícitas o como algo normal por sus repeticiones y representaciones en la vida cotidiana. ?Lo enfermo toma el disfraz de común, de normal, de natural de aceptado e imperceptible!

La descripción de esta enfermedad social y familiar naturalizada, que a observación simple, sugiere algo sutil y sin importancia, pero que analizando y comprendiendo tal fenómeno, nos otorga un conocimiento e intuición firme, concreta y real, de una de las principales causas del brote desmedido de violencia psíquica y social en México. Entendemos como “Violencia Intrafamiliar” al Acto de poder u omisión recurrente, intencional y cíclico dirigido a dominar, someter, controlar o agredir física, verbal, Psicológica o sexualmente a cualquier miembro de la familia dentro o fuera del domicilio familiar.

La violencia intrafamiliar posee formas de manifestarse y trabajar, estas son: 1) violencia física: que va de golpes, hematomas, hasta lesiones graves como amputaciones de extremidades y quemaduras; 2) violencia sexual: entendida como el coito, penetración, estupro o acoso sexual, sin consentimiento del otro; 3) violencia psicológica: establecida con manifestaciones de rechazo, gritos, aterrorizar, ignorar, amenazar, etc. y 4) violencia patrimonial: propia de destrucción de bienes materiales como son credenciales, documentos oficiales y ropa. Los cuatro tipos de violencia propios de la familia se ven respaldados, apoyados, financiados y avalados por la impunidad y aceptación de la violencia cotidiana, política, socioeconómica, histórica, antropológica y delincuencial.

Las características psicológicas de los agresores en el circulo familiar son: baja autoestima, incapacidad para controlar impulsos y energía reprimida, posiblemente padecieron agresiones durante su niñez, y poseen la incapacidad para expresar sus emociones. En este tipo de personajes su perfil se divide en dos, los conocidos como “Pit Bull” pues atacan solo a quienes aman y los “cobra” capaces de atacar y agredir a cualquier persona, estos individuos contienen delitos. A contraparte, encontramos el perfil del agredido, a dilucidaciones simples se comprende como un individuo sumiso, con agresiones en la niñez, baja autoestima y temor de demostrar sus afectos, lo que estimula a que contenga la personalidad de conformista.

Entre los malestares emocionales observados como consecuencia de una violencia intrafamiliar se encuentran: Depresión, ansiedad, anorexia, bulimia, adicciones, Trastorno antisocial, por evitación, obsesivo compulsivo, paranoide, del sueño, sexuales, psicosomáticos y esquizoides de la personalidad, entre otros. Sin duda, es importante prestar atención a este fenómeno, para su intervención de solución, debido a que como he mostrado en el siguiente artículo, la violencia intrafamiliar suele tener la capacidad de ocultarse y aun así vivir, causando secuelas serias e irreparables a corto y largo plazo en los individuos si no son tratadas por un profesional de la salud mental. Es Posible? Hablamos?.


OPINIÓN

Pisc. César Sinhué GÓMEZ SÁNCHEZ

« COLUMNISTA INVITADO »

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