Es sin lugar a dudas nuestro personaje de hoy un tehuacanero distinguido que por la popularidad de su grupo musical, es identificado tanto por personas mayores como por quienes forman parte de la generación de los nacidos en este siglo que asisten a eventos sociales y gustan del baile. Su importancia y éxito no han sido gratuitos. Llegar a la cima es difícil, pero mantenerse ahí por más de medio siglo es mucho más y es, la suya, una historia digna de conocerse.

Nació en Tehuacán en la tercera década del siglo pasado y su familia fue de los fundadores de la colonia Sarabia cuando sus terrenos formaban parte de un rancho lechero de la familia Díaz Ceballos. Su papá que prestaba sus servicios ahí junto con algunos otros compañeros, pidieron al dueño les vendiera lotes para hacer sus casas y de esa manera lograron comprar terreno para fincar sus hogares a 5 centavos el metro cuadrado.

Siendo todavía un niño su papá se dio cuenta que le gustaba tocar con ritmo en una improvisada batería de latas de metal que ponía boca abajo y golpeaba con cualquier vara que encontrara, a pesar de no tener antecedentes familiares en el conocimiento musical, consiguió su papá que una persona que conocía la escala musical, como era el papá del cronista de Tehuacán maestro Salvador Cruz Montalvo, le diera las primeras lecciones, ya adolescente aprendió a tocar varios instrumentos y formó parte de la banda de música del Ayuntamiento y también en varios conjuntos y mariachis de la época. Como tenía especial habilidad para hacer arreglos emigró a la ciudad de México donde poco a poco se fue colocando y recomendado por su capacidad y formalidad llegó a tocar con orquestas afamadas, entre muchas otras tocó con Arturo Núñez y Pérez Prado “El Rey del Mambo” con quien salió por vez primera a giras internacionales. Estuvo un tiempo viviendo en Estados Unidos donde como arreglista podía haberse quedado para siempre, pero su amor por Tehuacán y por su familia lo hicieron volver y formar una gran orquesta con sus hijos, que hasta el día presente tiene un lugar preferente en toda la región y que al paso del tiempo se ha enriquecido con el talento de algunos de sus nietos.

Ese mismo amor por la música y por nuestra ciudad, le hizo aceptar la invitación de la inolvidable maestra Ma. Antonieta Vázquez Vázquez, (QEPD) directora de la secundaria Jorge L. Tamayo para dar clases y formar un conjunto de jóvenes que por su talento y apoyo de sus padres, bajo su dirección, hicieron varias giras a Europa y Asia, poniendo en alto el nombre de México y de Tehuacán. Treinta años se ocupó de esa labor y hoy, retirado, sigue en su casa dando instrucción musical a decenas de jóvenes que lo siguen, en tanto que su orquesta continúa sonando entre las mejores de nuestra ciudad. Felicidades Maestro Leo Sorcia, Dios le conceda muchos años más para seguir sembrando el arte musical y el folclore. Y que su próxima gira al extranjero que planea realizar el próximo año, sea nuevamente exitosa y un motivo de reconocimiento del talento y la cultura de los habitantes de esta ciudad a la que tanto amamos.


Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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