Se tiene la creencia generalizada, que es factor indispensable del éxito una sólida preparación escolar. El ejemplo de una gran mujer que ha dedicado siete décadas de su larga vida a promover la gastronomía tradicional de nuestra ciudad y tiene hoy una supremacía indiscutible y el prestigio y reconocimiento de ser la que hace el mejor Mole de Caderas, desmiente esta versión.

La vida de nuestro personaje de hoy es extraordinaria, nos cuenta que jamás pisó una escuela, sin embargo ha sido alumna exitosa de la escuela de la vida, adonde asistiendo en jornadas muy largas fue aprendiendo sobre la marcha los secretos de la gastronomía tradicional y perfeccionó las recetas de los múltiples platillos que tienen como principal ingrediente la carne de los chivos de la MATANZA que en la temporada de otoño se sacrifican en Tehuacán, por tradición centenaria conocida no solo en México sino a nivel internacional.

Por eso resulta tan interesante conocer algunos datos de esta gran mujer que nos deja un ejemplo de trabajo a seguir para triunfar en cualquier actividad que tengamos por vocación, sin importar que se tenga que empezar desde el nivel más bajo hasta la cúspide, porque hasta la mayor altura se alcanza paso a paso.

Lupita nació hace más de noventa años en Huajuapan de León, Oax., el 3 de Marzo de 1923, fue la mayor y única mujer de la familia con ocho hijos que formaron Don Jacinto Mendoza Cruz originario de Cacalotepec, lugar que se localiza como a diez minutos de Huajuapan y Doña María Hernández Barragán. Ha sido siempre una de las zonas más pobres del Estado donde la mayoría de la gente se dedica a hacer artesanías de palma.

Su papá era capitán de los matanceros bajo las órdenes de Don Cándido Abascal y era costumbre que cada temporada se fuera acompañado de toda su familia al sitio donde se hacía la Matanza, en aquellos años la Hacienda Grande de San Lorenzo, todos trabajaban aún los hijos más pequeños ayudaban pelando chivos o lavando tripas, esos fueron sus inicios en esta labor.

Más grande fue la primera mujer que entró a trabajar a destajo limpiando chivos en jornadas extenuantes a veces de 5 de la mañana a 12 de la noche. Algunos años después se vino a Tehuacán y empezó a vender comida en el antiguo Callejón de las fondas (Hoy Gabino Barreda).

Años de trabajo y ahorro le permitieron tener un local en la 3 Oriente y posteriormente adquirió y con sacrificios construyó un local y vivienda propia en la 5 Sur entre 3 y 5 Oriente donde hasta la fecha ha tenido su restaurante y donde han desfilado personajes muy renombrados del arte, la política y la religión que constatan que nadie guisa con el exquisito sazón de ella sobre todo los platillos de la Matanza.

Ha tenido una larga vida y aunque ahora es auxiliada por sus descendientes que siguen con beneplácito su tradición gastronómica, ella misma aún le da a sus exquisitos guisos el toque maestro de su sazón, por lo que siguen siendo los mejores que se pueden paladear en nuestra ciudad y muchos tehuacaneros que por diferentes razones han tenido que ausentarse, procuran darse cita en nuestro terruño cada año la última quincena de Octubre para saborear sus delicias. Su vida de trabajo y constante lucha merece nuestro mayor reconocimiento.


Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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