Dice la maldición china, ?Te deseo tiempos interesantes!, al parecer la contemporaneidad de occidente, se ha caracterizado y representado no por la experimentación de una maldición, pero si por la vivencia de tiempos interesantes que son instaurados en las estructuras sociales, económicas y políticas que influyen directamente en la estimulación y acompañamiento de diversos malestares emocionales, conductuales y psíquicos en los individuos, como es el caso de la anorexia y la bulimia sostenida por los medios masivos de comunicación en la implantación obligada de estándares de belleza, seducción y culto al cuerpo, y por otra parte, observamos trastornos narcisistas avalados socialmente por modelos de interacción y dinámica en los individuos basados en la adulación, indiferencia, culto al dinero y la materialidad, así como, la adjudicación de infinitos modelos adaptativos e imperativos de éxito, individualismo, frivolidad, superficialidad, indiferencia y el establecimiento desmedido del atributo de valor. ?Ser el más popular, el más visto! ?El más vanidoso y egocéntrico!.

Por trastorno narcisista de la personalidad entendemos desde la vertiente médica-organicista al patrón generalizado de grandiosidad sustentado por fantasías y comportamientos de superioridad, falta de empatía y una creencia exagerada de valor propio o importancia, con necesidades implacables de ser admirados en todo momento por los otros, considerado un trastorno de la personalidad tipo b, que incluye a aquellos sujetos con conductas dramáticas, emotivas e inestables.

Desde el punto de vista psicoanalítico freudiano retomaremos a André Green el cual describe, “La estructuración de una Personalidad Narcisística, implica una detención o fijación del desarrollo de la persona a etapas infantiles de profunda gratificación, o en una regresión del individuo a estos períodos, por su incapacidad para tolerar y enfrentar los retos y fracasos que la maduración y la vida le imponen”.

Cabe destacar que el narcisismo es una parte inherente y fundamental en la estructura de la personalidad de todo individuo, debido a que aporta diversos mecanismos y herramientas encausadas en la formulación del amor propio y reconocimiento, aunque llevado al extremo, fórmula una psicopatología donde el individuo se encierra en sí mismo, dificultando su interacción e intercambio afectivo-amoroso con los otros, los cuales le aportarán un sentido real y coherente de lo que es.

Entre las características de las personalidades narcisistas destacan: 1. Excesiva vanidad y necesidad de aplausos y reconocimiento; 2. Fantasías de éxito ilimitado, poder, belleza o amor propio; 3. Explotador en sus relaciones interpersonales, aprovechándose de los demás para lograr sus propios fines; 4. Carente de empatía, pues no reconoce las necesidades de los otros; 5. Egocéntrico y soberbio; 6. Envidioso con los demás o cree que los demás le tienen envidia; 7. Reacción con rencor y enojo a las críticas más tenues; 8. Exageración en logros y talentos, debido a que solo hablan de ellas, resaltando excesivamente sus virtudes y cualidades; 9. Manipulador; 10 auto estima frágil con tendencia y carencia de impulsos, así como depresión y 11. Sensible al fracaso. Trastorno Narcisista de la personalidad, de la vanidad al egoísmo extremo. Es Posible... ¿Hablamos?.


Por Psic. César Sinuhé Gómez Sánchez

Columna Invitada

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