Es un razonamiento aceptado que a toda acción sigue una reacción. Si es buena se cosecha bienestar y si es negativa acarrea dolor y desdicha. Partiendo de esa base, la reflexión obligada es ?qué consecuencias va a traernos la actitud en cualquier aspecto que estamos mostrando hacia los demás en este día? Esa pregunta sinceramente planteada a nuestro propio interior, debería ser suficiente para pensar muy bien antes de actuar en una forma inadecuada con el mundo o con familiares y amigos a nuestro alrededor.

Por amor a nosotros mismos y deseando prepararnos un futuro en que podamos disfrutar de bienestar y tranquilidad, hacer cada quien un sincero análisis de nuestro proceder nos podría revelar grandes sorpresas. Siempre ocupados en descubrir los defectos de los demás, aumentarlos y difundirlos para su descrédito, nos olvidamos de corregir los nuestros, convirtiéndonos así en prevaricadores. Si queremos que Tehuacán llegue a ser un modelo de ciudad con calidad de vida en todos aspectos, del que nos podamos sentir orgullosos, cada uno de los habitantes de este valle debe hacer algo para conseguirlo.

Generalmente lo que da valor a la vida no cuesta, una sonrisa, una palabra amable, una orientación, una llamada o mensaje telefónico a un amigo que esté pasando por un mal momento, un pensamiento de amor enviado a alguien que esté en apuros, aunque no lo conozcamos personalmente o un acto a favor de cualquier ser vivo que lo necesite humano o animal, daría seguramente calidez y calidad a nuestra vida diaria.

El mundo tiene hambre crónica de amor, intentemos sacar del fondo de nosotros mismos ese sentimiento olvidado y manifestarlo, tiene la magia, de que entre más se entregue más se va a multiplicar en nuestro corazón y la recompensa se nos devolverá con creces. Cada cual de un noble sentido a su vida, que nadie sienta soledad ni depresión y busque un ambiente de generosidad donde desarrollarse, como voluntario sirviendo a cualquier ser vivo que lo necesite, ese es el mejor remedio para el alma.

Todo lo que se dé con sincera buena voluntad, regresa a nosotros como si fuera un bumerang, en forma de dones materiales y espirituales. Hagamos honor al significado del nombre de nuestra ciudad: Tehuacán "Lugar de los que tienen cerca a Dios". Él nos inspira lo bueno siempre, sólo falta que nosotros seamos obedientes y lo hagamos.

Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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