Hemos estado bombardeados por todos los medios informativos y las redes sociales con noticias acerca de los desafortunados desastres que ha sufrido nuestro país desde el día 8 de este mes a la fecha. Las hay de todo tipo, pero con mi intensión de destacar lo bueno que poco se enfatiza, debemos reconocer que el pueblo mexicano ha ratificado una vez más que su entrega a las causas más nobles y la solidaridad tantas veces manifestada a través del tiempo, no ha mermado y aunque hablamos hoy de una nueva generación, el amor a nuestra identidad y la generosa entrega, hoy como nunca se ha visto en todos los sitios afectados.

Esas mismas emociones que hoy embargan a las mayorías, son una carta de triunfo, que a un precio muy caro, el destino nos está entregando para que mejoremos a corto plazo, tantos vicios y problemas sociales que se fueron acrecentando con el tiempo, que parecían irresolubles y que ahora el pueblo empoderado, se ha dado cuenta que puede hacer presión para deshacer lo que está mal, e imponer, porque es su derecho, nuevas reglas que normen su vida como comunidad.

Toda la apatía e indiferencia y por qué no decirlo, la convicción de que era inútil luchar para cambiar las cosas que no favorecían, ha cambiado por un decidido SI SE PUEDE y esa nueva actitud mental, va a hacer que nazca dentro de cada mexicano un sentimiento de autoestima que hará nacer en breve a una sociedad más justa y equitativa.

Los partos son siempre dolorosos y traumáticos, ha sido el desastre y sus consecuencias lo que ha venido a despertarnos.

Este es un parteaguas, nada volverá a ser igual para cada uno de nosotros y nuestra vida en común, después de este septiembre negro que nos deja la convicción de que: La vida es frágil como un fino cristal y en cualquier momento se puede perder. La familia unida es nuestra mayor bendición. Unámonos con nuestros seres queridos Las penas con pan son menos. Cuidar nuestros recursos es prioritario. La fuerza personal es limitada, pero juntos somos invencibles. Estas crisis muestran a la ciudadanía el rostro verdadero de cada persona. Ayudar al prójimo nunca se queda sin recompensa. Es importante, pero no determinante tener autoridades competentes, porque no hay que olvidar que sus funciones son transitorias y lo que cada quien haga por mejorar su propia vida mediante el trabajo empeñoso y constante marcará un progreso permanente y encaminará a una vida mejor. Sea cual sea nuestra situación económica, mantener nuestras finanzas sanas nos dará prestigio, tranquilidad y confianza para afrontar cualquier prueba.

La vida comienza en cada amanecer, hay muchas cosas que recomponer, pero más que buscar culpables, lo que importa es entre todos buscar soluciones y participar en cambios positivos, con esa convicción, muy pronto lograremos vivir en el Tehuacán que deseamos.


Guadalupe Martínez Galindo

TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO

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