Ante los sucesos que se han venido presentando en catástrofes naturales, nos sentimos impotentes ante no poder realizar algún acto para poder defendernos, debido a que estos llegan sin previo aviso, y lo que nos preocupa en demasiadas ocasiones son nuestros infantes.

Pues si bien el temblor que se suscitó el pasado 19 de septiembre nos ha enseñado mucho, como que los Mexicanos somos mejores personas de lo que pensamos, también es verdad que ha dejado ver mucho en nuestra parte emocional debido a que todos estos sucesos nos hacen darnos cuenta que no estamos preparados y nunca hemos pensado cómo actuar cuando pase algo de esto, empecemos con las preguntas ¿hemos hablado con nuestros hijos sobre lo que sintieron en el temblor?, ¿sabemos quién recogerá a nuestros hijos?, ¿hemos realizado alguna ruta de evacuación dentro de la casa?, o seguimos pensando que algún adulto correrá por los niños y ¿en ese momento nos dará tiempo a todos de salir?.

Pues bien si ya hemos hecho esto, estoy seguro que antes del sismo ni siquiera nos había pasado por la cabeza por que como buenos Mexicanos tomamos todo a broma, justamente ese día me encontraba en una escuela realizando unas actividades cuando pasó el simulacro nacional, y pude percibir cómo todo lo tomaban a juego, algunos reían, otros con la calma del mundo caminaban, en algún momento algunos no se movían, sin embargo unas horas después nadie sabía cómo actuar, las líneas telefónicas se habían caído porque en ese momento todos querían saber dónde se reunirían, si estaban bien, quién iba por los niños, y esto debido a que hemos generado una dependencia hacia la tecnología la cual esperemos que nunca falle. Y con todo este gran caos lo único que podemos percibir es que no estamos preparados para tales hechos, pues el mundo ha cambiado y estamos acabando con él y estos sucesos cada vez se vuelven más frecuentes, por ello es importante que empecemos a hablar con nuestros hijos sobre qué saben de los temblores y explicarles que es muy importante ponerse a salvo, si son pequeños que nos esperen en todo momento dentro de la escuela, que alguien irá por ellos, entre adultos ponerse de acuerdo quién irá, o si alguien está más cerca que pueda ir para llevarlo al punto en donde hayan decidido reunirse, esto podrá mejorar tanto el estado de crisis o shock en el que podamos estar por pensar qué harán todos en ese momento como también darnos tranquilidad para poder actuar en casos de desastres de esta magnitud.

Ahora bien, es momento de prevenir lo que pueda pasar en futuro, pero también es importante hablar con sus hijos e hijas sobre cómo se sienten, dejar de proyectarles nuestros miedos para que ellos se puedan desenvolver con mayores herramientas para sobrellevar estos hechos.


CARLOS LÓPEZ MÉNDEZ

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