Hola amigos lectores, espero tengan un excelente domingo, disfrutando las maravillas de la vida; yo por mi parte les quiero interrogar sobre algo que me preocupa un poco, algunas definiciones que usamos muy a menudo y que no analizamos realmente, a quiénes les asignamos esos conceptos.

Me refiero a “amigos”, quiénes de verdad son realmente amigos, en toda la extensión de la palabra y quiénes solamente conocidos.

La gran mayoría de las veces apenas conocemos a las personas y ya las etiquetamos con esa definición, solo porque nos agradó, la pasamos bien, pero hasta ahí, les otorgamos esa etiqueta sin profundizar bien ese pensamiento.

Si bien es cierto que no se necesita conocer o tratar años a las personas para darnos cuenta quiénes valen la pena mantener en nuestra vida y quiénes no, a veces exageramos en eso de no tardar tanto tiempo y enseguida ofrecemos nuestra amistad, los integramos en nuestra vida, a nuestra intimidad con una gran bienvenida mientras a otros los rechazamos en automático cuando, muchas veces creo que la mayoría de nosotros nos hemos topado con esa mejor amiga o amigo al que le decimos “cuando te conocí me pareciste chocante, engreído...” Y resulta ser la mejor persona que hayamos conocido, en muchos casos hasta al altar llegan.

¿Qué tanto conocemos a las personas?, ¿con quiénes nos estamos relacionando?, ¿quiénes son nuestros amigos?.

A lo que voy es que, en la actualidad es muy común relacionarnos por medio de la tecnología y el que no lo hace, está desfasado de lo contemporáneo, pero bueno, es respetable, en las redes sociales a las que les brindamos la mayoría de nuestro tiempo, de nuestro día, tenemos esos “amigos” y tenemos muchísimos, el que tiene pocos, está fuera de órbita, es raro...

¿Cuántas de esas personas a las que llamamos amigos conocemos en persona, platicamos con ellos, saben algo de nuestra vida que no se hace público en las redes sociales o a la inversa, ellos conocen algo más de nuestra vida de lo que no hay publicaciones o fotos en estas mismas?.

A cuántas frecuentamos o al menos, nos hemos topado en algún momento.

Cuántas personas de las que tenemos agregadas en nuestras cuentas, las tenemos porque nos agradan y no solamente porque se ve guapo o guapa, porque me cae mal y estoy pendiente de su vida, o porque le envidio mucho de lo que tiene o hace, o con quienes se relaciona, porque quiero ser como él o ella.

A nosotros como adultos nos sucede esa situación, ahora imagínense a los niños que apenas comienzan a conocer ese mundo que no solo por redes sociales se relacionan, sino también por medio de video juegos donde interactúan en línea con personas que no tienen la mínima idea de quiénes son y resulta que también son sus amigos...

¿Con quiénes nos relacionamos, en qué basamos nuestra vida, en qué clase de amistad nos involucramos y qué clase de principios, acerca de valores les inculcamos a nuestros niños?... Pensemos.



Brenda Mendoza Criollo


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