Estos últimos dos meses del año, son los de compras extraordinarias, a fines de noviembre con el llamado “buen fin” y en diciembre con tantas celebraciones religiosas y fiestas tradicionales donde, con el ingreso adicional del aguinaldo que tendrán la mayoría de los trabajadores formales, el movimiento económico se incrementará.

Quienes tengan la oportunidad de contar con más recursos para gastar, es bueno que reflexionen sobre de la conveniencia de realizar sus compras en negocios regionales, comprando productos fabricados en México y particularmente en nuestra ciudad, donde todavía se fabrica ropa, calzado, productos del campo no elaborados, artesanías en metales, madera, textiles, minerales, etc. Con lo que se puede impulsar el repunte económico y la creación de empleos que tanto necesitamos. Desde luego, es recomendable también que quien oferte productos de consumo y suntuarios de temporada, ofrezca precios competitivos, calidad y servicio, para que inviten a los consumidores a adquirirlos. Hagamos el propósito de proteger el comercio y la industria local para que nuestro dinero se quede en Tehuacán y favorezca su progreso y desarrollo.

En los próximos días, por todos los medios vamos a recibir información múltiples ofertas y “gangas”, nunca sobra la recomendación de ser cautos y no dejarnos llevar por la mercadotecnia engañosa que promete empezar a pagar meses después o que las compras a crédito se pueden liquidar a “meses sin intereses” tarde o temprano lo que se deba se va a tener que pagar y la supuesta condonación de intereses ya se ha cobrado por adelantado en precios aumentados de inicio. En este mar tempestuoso de depresión económica en que vivimos, solamente van a sobrevivir los más aptos, los inteligentes que antes de comprar cualquier insumo, reflexionen si realmente les es indispensable para su vida diaria y valoren más su tranquilidad anhelando una vida sin deudas el próximo año.

Dice un conocido precepto religioso “el que tenga dos capas de una a su hermano menos favorecido para que se cubra y no sienta frío”. Una forma noble de celebrar estas fiestas decembrinas, sería revisar armarios repletos de ropa que no se usa y obsequiarla directamente a tantos damnificados de la vida que se hacinan en colonias marginadas que rodean nuestro Tehuacán.

También, muchas despensas domésticas tienen productos que en un momento de euforia se compraron y nunca se usaron, hay que regalarlos a quienes lo necesiten, en la seguridad de que la santa palabra se cumplirá “si un vaso de agua das de buena voluntad, ese mismo vas a recibir multiplicado”. Compartamos entre tehuacaneros lo mucho o poco que podamos tener, muchas veces “tiene más necesidad el que da sin interés, que el que recibe”.


Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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