En esta oportunidad, deseo hacer un homenaje póstumo a una abnegada enfermera, de nuestra ciudad que falleció el 29 de Septiembre del pasado año 2017, quien por más de treinta años dio sus afanes y su amoroso servicio a los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social , con una innegable entrega, profesionalismo y profundo respeto a los enfermos a su cuidado, dejando en ellos un buen recuerdo, tanto que cuando la encontraban en la calle algunos de los que en su tiempo fueron sus pacientes o bien familiares de los mismos, le saludaban con mucho cariño haciendo referencia al excelente trato que habían recibido de sus manos aunque a veces, ella ya no los recordaba, o bien remotamente los ubicaba sin recordar sus nombres, en cambio ellos no habían olvidado los favores de sus manos y la saludaban por su nombre.

Su vocación y buena voluntad para atender enfermos, nació con el ejemplo familiar de su tía, la también enfermera partera Panchita Reyes, muy conocida en nuestra ciudad a mediados del pasado siglo y don Roberto Gala. Los médicos a quienes también asistió como ayudante de en sus consultorios la deben recordar con mucho cariño y respeto y resaltaban, en ocasiones que la encontraban, la estimación que les merecía, tanto por sus conocimientos como el esmero con que los apoyaba en las consultas, incluso ejecutando funciones que no correspondían. Fue una persona extremadamente amable, el simple trato con ella era muy cálido y espontáneo, era caritativa, siempre con una sonrisa a flor de labios. A sus amigos o familiares cuando la visitaban, cocinaba los más ricos platillos, los atendía de la forma más amable y cariñosa. Que Dios padre la tenga en su gloria y quienes la conocieron, la tendrán por siempre presente, entre sus mejores recuerdos.

Nuestra solidaridad en tan reciente e irreparable pérdida para su esposo, el caballero DON ALEJANDRO MANUEL LÓPEZ ÁLVAREZ.

A TODAS LAS ENFERMERAS, que con grandes cualidades de humanidad y amor al prójimo, están activas en todas las instituciones de nuestra ciudad públicas y privadas, mi admiración y agradecimiento a nombre de todos los enfermos que han atendido a lo largo de su vida profesional, no sólo disminuyendo sus dolencias con la adecuada implementación de sus tratamientos médicos, sino que les han dado con su sonrisa y bondad, una chispa de esperanza para recuperarse y aspirar a un futuro mejor.

¡FELIZ DÍA DE LA ENFERMERA, MAÑANA 6 DE ENERO!


Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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