El tiempo es un tesoro que se nos da gratuito para aprovecharlo en labores constructivas que logren hacer nuestra vida mejor, por lo tanto somos los únicos responsables de su buen o mal empleo, hay que hacer un auto análisis personal y ver si lo estamos usando bien sesenta minutos de cada hora o si lo estamos dilapidando y desperdiciamos un día, el siguiente y así toda la vida que no sabemos, cuándo llegará a su fin.

La libertad de pensamiento, tampoco nadie puede quitárnosla, cada persona tiene una mente infinita y libre, también en que tengamos ocupada nuestra atención, es una decisión individual. El bienestar común de nuestra familia, nuestra ciudad, nuestro país y nuestro mundo depende de que cada uno de nosotros esté ocupado en el bien emplear su tiempo y así poder generar pensamientos positivos que lleven al progreso.

En teoría, los programas de asistencia social y apoyo a los que menos tienen, institucionalizados por el gobierno, no significaban que los beneficiarios se auto condenaran a la inercia y a contar los días en que llegaría el próximo pago, sino a servir realmente como ingreso adicional al que pudieran tener por su trabajo los jefes de familia, pero actualmente con una pérdida absoluta de tiempo y capacidad de pensamiento, la iniciativa personal se ha ido sofocando y lo más lamentable, lo que se recibe del gobierno se usa para fines muy diferentes a los inicialmente planeados, como fue que si se usaba para que las nuevas generaciones estudiaran y se alimentaran mejor, en una generación la pobreza disminuiría sensiblemente.

La seguridad de que ese apoyo va a recibirse, ha permitido que se derroche el tiempo en ver televisión o estar todo el tiempo con un celular en mano enterándonos de mil cosas que a veces son informaciones falsas o tendenciosas, o peor aún manipuladoras de opinión para controlar a los sectores de la población con menos preparación y llevarlos a actuar a conveniencia de alguien que no siempre es la mejor opción para mejorar las condiciones de nuestro entorno.

Vamos a recibir pronto una verdadera avalancha de propuestas políticas. Principalmente, los votantes debemos reflexionar la que mejor convenga y aceptar que nunca, ningún gobierno, en ningún lado va a solucionar nuestros problemas si nosotros no damos el primer paso. ¿Cómo hacerlo? Haciendo un buen proyecto de vida personal según nuestras posibilidades y capacidades y empleando bien el tiempo para prepararnos y pensar cómo tener mayores habilidades y destrezas para ganarnos la vida, o emprender alguna actividad que pueda ser el detonante para una vida mejor, por muy humilde que sea la labor que se desarrolle, si se hace bien, con constancia y verdadero afán de servicio, tarde o temprano tendrá éxito. Hasta vender pepitas y cacahuates casa por casa, recuerden la iniciativa del mexicano cuando quiere es única.

Año nuevo, vida nueva. Nada cae gratis del cielo más que la lluvia. El progreso y tranquilidad de Tehuacán, depende de mejorar cada uno nuestra situación cuanto antes con nuestro propio esfuerzo.


Guadalupe Martínez Galindo

“TEHUACÁN, PARA AMARLO HAY QUE CONOCERLO”

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